Huaraches Yalálag: Buscan resarcir apropiación cultural indebida
La Subsecretaría de la Secretaría de Cultura, Marina Núñez Bespalova, confirmó que la marca deportiva Adidas y el diseñador de origen estadounidense Willy Chavarría están en conversaciones con el gobierno de Oaxaca. El diálogo tiene como objetivo resolver un caso de apropiación cultural indebida del diseño de los huaraches tradicionales de la comunidad de Villa Hidalgo Yalálag.
Este es un paso importante que busca un resarcimiento para el pueblo que se vio afectado, y se enmarca en un contexto de mayor defensa del patrimonio cultural de las comunidades originarias. La postura de las autoridades y la voluntad de la marca marcan una diferencia notable con incidentes similares del pasado, donde las denuncias rara vez prosperaban más allá de las redes sociales.


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La polémica se desencadenó por una colección de calzado de Adidas, en colaboración con Chavarría, que presentaba un modelo con un diseño idéntico al de los huaraches de tres puntadas de la comunidad zapoteca. A diferencia de otros casos, la respuesta oficial fue rápida y contundente, destacando que este tipo de acciones vulneran la propiedad intelectual colectiva y el trabajo de generaciones de artesanos.
La comunidad de Villa Hidalgo Yalálag, con el respaldo del gobierno estatal y federal, ha exigido un reconocimiento justo y una compensación por el uso no autorizado de su diseño ancestral.
Un paso hacia la justicia para artesanos
Este caso se diferencia de los anteriores por el marco legal y la acción gubernamental. El gobierno de México, a través de la Secretaría de Cultura, ha tomado un papel activo en la defensa de los derechos de la comunidad de Yalálag. La clave de esta intervención es la recién aprobada Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas. Esta legislación es un instrumento fundamental que reconoce que el patrimonio cultural, incluyendo los diseños artesanales, pertenece de forma colectiva a los pueblos y comunidades y no a individuos o empresas.
La nueva ley faculta a las autoridades para intervenir y negociar en nombre de las comunidades, lo que eleva el caso del ámbito de una simple denuncia pública a un conflicto con implicaciones legales y diplomáticas. Los diálogos con Adidas buscan sentar un precedente sobre cómo deben actuar las corporaciones globales para respetar y valorar la creatividad de los pueblos originarios.
El objetivo final es establecer mecanismos de resarcimiento que incluyan el reconocimiento formal del daño, una compensación adecuada y la creación de modelos de colaboración justos para el futuro. La negociación va más allá de una disculpa, buscando un acuerdo integral que beneficie a la comunidad de manera sostenible.

Un historial de plagio sin consecuencias
El caso de Adidas y Yalálag no es un evento aislado; es el más reciente de una serie de incidentes que han marcado la historia de la moda en México. En el pasado, marcas de talla internacional han utilizado sin permiso diseños de textiles y otros elementos culturales de pueblos indígenas. Uno de los casos más recordados fue el de la diseñadora francesa Isabel Marant en 2015, que plagió un diseño de la comunidad Mixe de Santa María Tlahuitoltepec, en Oaxaca. El escándalo se hizo viral, pero las acciones legales fueron limitadas y la comunidad no recibió una compensación significativa.
Otro caso emblemático fue el de la firma Carolina Herrera en 2019, que incorporó bordados de la comunidad de Tenango de Doria (Hidalgo) en una de sus colecciones. La respuesta del gobierno mexicano en ese momento fue una carta de denuncia formal. Sin embargo, la falta de una ley específica dificultaba la defensa legal, y las marcas solían argumentar que se habían “inspirado” en los diseños tradicionales, sin reconocer su origen. Las acciones se limitaban a disculpas públicas o al retiro de los productos, dejando a las comunidades sin una protección real de sus derechos. Este historial de impunidad resalta la importancia del cambio de enfoque en el caso actual.


Resarcimiento para la comunidad
Las pláticas con Adidas y el gobierno de Oaxaca se centran en un concepto clave: el resarcimiento. Este término va más allá de un simple pago económico. Las autoridades y la comunidad buscan una solución que reconozca formalmente el valor del patrimonio cultural de Yalálag y que establezca un modelo para futuras colaboraciones que sean justas y equitativas. La idea es que las comunidades puedan decidir sobre el uso de sus diseños y, en caso de permitirlo, reciban una parte de los beneficios.
Aunque aún no se ha llegado a un acuerdo definitivo, el hecho de que las negociaciones estén en curso demuestra que la nueva ley y la presión social están dando resultados. Este caso tiene el potencial de sentar un precedente a nivel nacional e internacional, demostrando que las comunidades tienen el derecho de proteger su cultura y que las empresas deben actuar con responsabilidad y respeto. La resolución de este conflicto podría marcar un antes y un después en la lucha de los pueblos originarios por la defensa de su identidad y su trabajo artesanal.
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