ADN confirma que restos en Sonora son del hijo de Ceci Flores
Una prueba genética confirmó que los restos óseos localizados en el estado de Sonora corresponden a Marco Antonio, hijo de la activista y madre buscadora Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora, quien durante años encabezó una intensa búsqueda para encontrar a su hijo desaparecido.
De acuerdo con información publicada por Infobae, una prueba de ADN confirmó que los restos hallados pertenecen a Marco Antonio, quien había sido reportado como desaparecido desde 2019 en Sonora. El hallazgo representa un momento doloroso pero significativo para la familia y para los colectivos de búsqueda que durante años han rastreado fosas y restos humanos en la región.
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Una búsqueda de años
La localización de los restos ocurrió luego de años de búsqueda encabezada por la propia Ceci Flores, quien se convirtió en una de las voces más visibles en la lucha de las familias que buscan a sus seres queridos desaparecidos en México.
Marco Antonio fue privado de la libertad en 2019, cuatro años después de la desaparición de otro de los hijos de la activista. Desde entonces, Flores inició una búsqueda que no solo la llevó a rastrear distintas zonas de Sonora, sino también a fundar el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, integrado por cientos de madres que enfrentan situaciones similares.
Durante años, el colectivo ha realizado brigadas de búsqueda en terrenos, carreteras y zonas donde se sospecha que existen fosas clandestinas.
El hallazgo de los restos
El hallazgo se registró en marzo de 2026 cerca de una carretera en las inmediaciones de Hermosillo, cuando la activista informó en redes sociales que había localizado restos que podrían pertenecer a su hijo.
En ese momento, la madre buscadora expresó públicamente el dolor de encontrar solo fragmentos de huesos después de tantos años de búsqueda.
Tras el hallazgo, autoridades forenses iniciaron los estudios científicos necesarios para confirmar la identidad mediante pruebas genéticas.

El drama de los desaparecidos en México
El caso ha vuelto a poner en el centro del debate la crisis de personas desaparecidas en México y el papel que han asumido colectivos ciudadanos en la búsqueda de víctimas.
Organizaciones de madres buscadoras han denunciado durante años la falta de recursos y de avances suficientes en las investigaciones oficiales, por lo que muchas familias han tenido que salir ellas mismas a buscar en campo.
El colectivo Madres Buscadoras de Sonora surgió precisamente ante esa realidad: madres que, ante la desaparición de sus hijos, decidieron organizarse para rastrear fosas clandestinas y recuperar restos humanos que permitan identificar a las víctimas.
Una lucha que continúa
Aunque la confirmación por ADN representa un cierre para una parte de la historia de la familia, la labor de Ceci Flores y de otras madres buscadoras continúa.
Durante años, la activista ha reiterado que su lucha no solo es por encontrar a sus propios hijos, sino también por ayudar a otras familias que viven la misma tragedia.
El caso de Marco Antonio se suma a una larga lista de historias que reflejan la magnitud del problema de las desapariciones en México, donde miles de familias siguen buscando respuestas y justicia.
Fuente: Infobae



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