Vigilancia en el Caribe: Sistema en el Atlántico
Una zona de baja presión en el océano Atlántico central ha activado los protocolos de vigilancia en el Caribe mexicano. El sistema, que presenta un 50% de probabilidad para desarrollo ciclónico en los próximos siete días, es monitoreado de cerca por las autoridades de Quintana Roo. La gobernadora del estado, Mara Lezama, ha comunicado que se mantiene una observación constante sobre este sistema y ha instado a la población a informarse únicamente a través de canales oficiales. Este aviso marca el inicio de una fase de seguimiento que se intensificará a medida que el fenómeno se acerque o evolucione.
Contenido
Temporada de Riesgo Máximo
Los pronósticos para la temporada de huracanes de 2025 en el océano Atlántico la perfilan como una de las más intensas en años recientes. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) ha proyectado que esta temporada podría registrar entre 17 y 25 tormentas con nombre.
De estas, se estima que de 8 a 13 podrían convertirse en huracanes, y de 4 a 7 podrían alcanzar categorías mayores, de 3 o más en la escala Saffir-Simpson. Este alto potencial de actividad se atribuye principalmente a dos factores: la persistencia del fenómeno de La Niña, que favorece la formación de ciclones, y las temperaturas del agua del Atlántico, que se mantienen por encima del promedio.

El calentamiento del océano actúa como el combustible para estos sistemas, mientras que la falta de cizalladura del viento, una condición que se presenta durante La Niña, permite que las tormentas se fortalezcan con mayor facilidad. Estas proyecciones refuerzan la necesidad de que las comunidades costeras, y en particular Quintana Roo, se mantengan en un estado de alerta constante y no bajen la guardia. La comunicación de la gobernadora es parte de un esfuerzo de prevención que se activa con el monitoreo de cualquier sistema tropical desde que se detecta en el Atlántico.
Planes de contingencia en acción
El gobierno del estado ha puesto en marcha sus planes de contingencia para garantizar una respuesta efectiva en caso de una amenaza real. La Coordinación Estatal de Protección Civil de Quintana Roo ha revisado y actualizado los protocolos de actuación en todos los municipios, con especial énfasis en la zona norte, que es la más densamente poblada y con mayor actividad turística. Se han preparado los refugios anticiclónicos en escuelas y edificios públicos. Estos albergues contarán con los suministros básicos, como agua, alimentos no perecederos y servicios sanitarios.
Las rutas de evacuación han sido señalizadas y socializadas para que la población sepa cómo dirigirse a un lugar seguro. Se pide a la ciudadanía familiarizarse con estas vías y no esperar a una emergencia para identificarlas. La coordinación no se limita al ámbito gubernamental. El sector hotelero, por ejemplo, ha activado sus “Planes de Reacción” internos. Estos planes detallan los pasos a seguir para proteger tanto al personal como a los huéspedes, incluyendo el resguardo de mobiliario y el sellado de ventanas. Los aeropuertos, por su parte, mantienen comunicación con las aerolíneas para ajustar vuelos según las condiciones meteorológicas. Estas acciones coordinadas buscan minimizar el impacto económico y, lo más importante, salvaguardar la vida de todos los residentes y visitantes.
El rol de la comunidad en la preparación
Las autoridades insisten en que la preparación no es solo una tarea del gobierno. Cada familia debe asumir un rol activo en su propia protección. Se ha difundido una guía de preparación que incluye la elaboración de un kit de supervivencia. Este debe contener un botiquín de primeros auxilios, linternas con pilas de repuesto, una radio portátil, copias de documentos importantes en una bolsa sellada, y un silbato. La lista también incluye alimentos no perecederos y agua potable para al menos 72 horas, así como dinero en efectivo, ya que los cajeros automáticos podrían no funcionar.
Proteger la vivienda también es crucial. Se recomienda asegurar techos, ventanas y puertas. Es vital recoger cualquier objeto que pueda ser arrastrado por el viento, como macetas, muebles de jardín o tendederos. En caso de una orden de evacuación, se debe desconectar el suministro de gas y electricidad para prevenir accidentes. Estas medidas, aunque sencillas, pueden hacer una gran diferencia en la seguridad. La preparación de la comunidad, desde la respuesta organizada de los albergues hasta las acciones individuales de cada familia, crea una cadena de seguridad que fortalece la resiliencia de la región ante los embates de la naturaleza. Cada boletín meteorológico es un recordatorio de que la vigilancia, la prevención y la acción son las mejores herramientas para enfrentar una temporada de huracanes que promete ser intensa.
También te puede interesar: Puente Nichupté Cancún: Avance al 80% con apertura en diciembre 2025





