Lo que comenzó como una plática de prevención en la secundaria Gabriela Mistral, terminó destapando un presunto punto de venta de estupefacientes en las inmediaciones del plantel, luego de que una estudiante se armara de valor y denunciara lo que ocurría entre algunos de sus compañeros.

La denuncia ocurrió el pasado 4 de febrero durante una actividad del programa “Prevención a través de la Educación”, realizada por personal de la Fiscalía General del Estado en la secundaria mencionada, ubicada en la supermanzana 227.
La fiscal de la zona sur de Quintana Roo, Estela Noemí Labastida Rodríguez, informó que la joven alertó a los funcionarios de que algunos estudiantes consumían y adquirían sustancias ilícitas dentro y fuera del plantel. A partir de esa denuncia se inició una investigación por el delito de corrupción de menores.
Días después, agentes de la Policía de Investigación desplegaron un operativo en un parque ubicado a un costado de la escuela, donde lograron ubicar a un grupo de jóvenes que presuntamente se dedicaban a distribuir narcóticos entre alumnos.
En el lugar fueron detenidas cinco personas identificadas como Johan Francisco “N”, de 19 años, y cuatro menores de edad identificados como Roberto Carlos “N” de 17 años; Jesús Martín “N” de 16; Daniel Alejandro “N”, y Brandon Alonso “N”, estos últimos de 15 años.
Durante la revisión, los agentes aseguraron 650 dosis de hierba seca, por lo que se presume que el grupo comercializaba estupefacientes entre estudiantes que entraban o salían del plantel. De acuerdo con las primeras indagatorias, la entrega se realizaba a través de la barda perimetral de la escuela, que colinda directamente con el parque donde fueron detenidos.
Tras el operativo, Johan Francisco “N” fue vinculado a proceso, mientras que los cuatro adolescentes quedaron a disposición de un juez especializado en justicia para menores, quien definirá su situación legal.
Las autoridades continúan con las investigaciones para identificar a las personas que presuntamente abastecían con las dosis al grupo, ya que no se descarta que exista una red mayor detrás de la distribución de estupefacientes en los alrededores de centros educativos de Cancún.






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