El ayuntamiento de Ciudad Juárez, México, ha sido acusado por ambientalistas de contaminar el río Bravo, que comparte con Estados Unidos, con al menos siete arroyos de aguas negras. Los arroyos provienen de una zona habitada en la Sierra de Juárez, donde el drenaje es deficiente o inexistente, lo que causa que las aguas residuales lleguen al río.
Estos siete puntos de contaminación se encuentran en los primeros 3 kilómetros del río Bravo, donde toca territorio mexicano, y afectan al ecosistema del sector, dañando la fauna y la flora, según denuncias de los ambientalistas. A pesar de que Estados Unidos entrega agua de riego a México desde las presas del Elefante y del Caballo de Nuevo México, el agua se contamina con aguas negras mexicanas en los primeros kilómetros del río.
El Frente de Defensa de El Chamizal ha iniciado un juicio de amparo contra la Junta Municipal de Aguas y Saneamiento, la Comisión Internacional de Límites y Aguas y la Comisión Nacional del Agua, acusándolas de negligencia e inacción frente a esta problemática ambiental. El ayuntamiento ha negado su responsabilidad y ha argumentado que las descargas son momentáneas debido a roturas de tuberías.
La contaminación ha generado preocupación por los daños ambientales y posibles riesgos para la salud de las personas que viven cerca de los arroyos de aguas negras. Los ambientalistas instan a las autoridades a tomar medidas urgentes para frenar esta contaminación y proteger el ecosistema del río Bravo.
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