Cancún. – La falta de regulación en la renta vacacional en Cancún ya genera consecuencias visibles para el destino y se ha convertido en un riesgo para su competitividad turística, advirtió la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), al señalar que la permisividad y el vacío legal han propiciado el crecimiento desordenado de miles de unidades que operan en la informalidad.

Edgar Karim Domínguez, vicepresidente de AMPI, afirmó que en la ciudad funcionan entre 6 mil y 7 mil viviendas de renta vacacional, muchas de ellas sin licencias, sin controles, sin protocolos de seguridad y sin experiencia en hospitalidad, mientras que las autoridades no han logrado establecer reglas claras ni mecanismos efectivos de supervisión.
De acuerdo con cifras del sector, al cierre de 2025 la ocupación hotelera se mantuvo entre 75 y 80 por ciento, mientras que en plataformas de renta vacacional el promedio fue cercano al 60 por ciento, un contraste que —dijo— evidencia la falta de profesionalización y la mala experiencia que enfrentan numerosos visitantes.


“La informalidad está dañando al destino. Cada mala reseña derivada de una estancia deficiente afecta la imagen de Cancún a nivel internacional, y eso tiene un impacto directo en la llegada de turistas”, advirtió.
Edgar Domínguez subrayó que la regulación ha sido postergada durante años, permitiendo que operadores irregulares continúen funcionando sin consecuencias. Señaló que la ausencia de normas no solo genera competencia desleal frente al sector hotelero formal, sino que también deja en total indefensión tanto a huéspedes como a propietarios.
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