Más que una actividad económica, la elaboración de artesanías con palma representa una lucha diaria por la supervivencia de una tradición ancestral que hoy se encuentra en riesgo de desaparecer.
José Luis Góngora, artesano de Bécal Campeche, la capital del sombrero, advierte que el principal desafío no está únicamente en la comercialización, sino en la falta de interés de las nuevas generaciones por continuar con este oficio.

“Esta tradición viene de nuestros antepasados desde hace cientos de años, pero hoy los jóvenes ya no quieren dedicarse a esto, buscan trabajos más fáciles o mejor pagados”, señaló.
Desde la convención Nacional Bancaria donde tuvo la oportunidad de dar a conocer al mundo financiero sus productos donde junto a su esposa Martha Dolores Ordóñez, expuso como transforma la palma en sombreros, abanicos, bolsas y accesorios, José Luis Góngora explica que el proceso es completamente artesanal: desde la preparación de la planta hasta el acabado final de cada pieza.

Y es que pese a su participación en ferias y eventos e incluso en la Ciudad de México, reconoce que esto no ha sido suficiente para garantizar la continuidad del oficio, “Sí hay gente que compra y valora nuestro trabajo, pero no hay quien quiera aprenderlo”, expresó.
El problema, dijo, se agrava dentro de su propia familia a pesar de haber formado a sus hijas, ninguna decidió seguir con la tradición.

“Todas son profesionistas y tomaron otros caminos, es algo que duele, pero también refleja lo que está pasando en muchas familias”, comentó.
A esta situación se suma la dificultad para acceder a materia prima aunque algunos productores cultivan su propia palma, no siempre es suficiente para cubrir la demanda.
“Hay pedidos que no podemos cumplir porque no tenemos material y ahí es donde también necesitamos apoyo”, explicó.

Para José Luis, la pérdida de este oficio no solo implicaría un impacto económico para quienes dependen de él, sino también la desaparición de una identidad cultural profundamente arraigada en la región.
“Nosotros seguimos porque creemos en esto, porque somos guardianes de una tradición, pero si no hay impulso, si no hay interés de los jóvenes y apoyo de las autoridades, esto poco a poco se va a perder”, advirtió.

Ante este panorama, hizo un llamado a fortalecer el consumo de artesanías locales como una forma de preservar el legado.

“Cada compra es un respaldo a nuestra historia, a nuestro trabajo y a nuestras raíces”, concluyó.

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