Vacíos legales, falta de fiscalización y disparidad operativa mantienen desventaja para la hotelería tradicional
La Asociación de Secretarios de Turismo de México (ASETUR) admitió que, pese a los avances anunciados en la regulación de plataformas digitales como Airbnb, aún existen rezagos graves, vacíos legales y una persistente omisión de autoridades estatales que impiden aplicar la ley de manera uniforme en el país. El resultado: una industria hotelera en desventaja y un mercado informal que sigue creciendo sin control.
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De acuerdo con Bernardo Cueto Riestra, presidente de ASETUR, varios estados han comenzado a cobrar el Impuesto al Hospedaje a plataformas digitales, aprovechando mecanismos automáticos de retención fiscal. Sin embargo, otros gobiernos estatales continúan sin implementarlo, a pesar de que la legislación federal lo permite desde hace años.
La falta de homologación regulatoria —advirtió— genera un “piso disparejo” entre hoteles y hospedaje digital. Mientras la hotelería tradicional debe cumplir permisos, inspecciones, lineamientos de seguridad y normativas ambientales, gran parte de los alojamientos digitales opera sin supervisión, sin estándares mínimos y sin aportar recursos proporcionales al desarrollo turístico.

Cueto Riestra señaló que este vacío legal afecta la competitividad, alimenta la informalidad y reduce la capacidad de los estados para reinvertir en infraestructura, promoción y fortalecimiento de destinos, debilitando la cadena de valor del turismo nacional.
Pese a los rezagos, ASETUR destaca avances importantes: en 19 estados ya funciona la retención automatizada del Impuesto sobre Hospedaje, con más de 2 mil 200 millones de pesos recaudados entre 2017 y 2023. No obstante, los resultados siguen siendo parciales y no garantizan un ordenamiento integral.

Según datos del organismo, Airbnb generó más de 145 mil millones de pesos en México durante 2024, además de 300 mil empleos y 37 mil millones en ingresos laborales. Sin embargo, sin una fiscalización completa en todo el país, una parte significativa de esa derrama permanece fuera del control hacendario.

La discusión vuelve a tomar fuerza entre hoteleros, legisladores y autoridades turísticas, que insisten en que México necesita una regulación clara, homogénea y aplicada sin excepciones para asegurar una competencia justa entre todos los actores del sector.
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