La proliferación de basureros clandestinos en Cancún se ha convertido en una muestra clara de la incapacidad del Ayuntamiento de Benito Juárez para contener una problemática que, pese a ser reconocida por las propias autoridades municipales, continúa fuera de control y en franco crecimiento.
El director de Servicios Públicos Municipales, José Antonio de la Torre Chambé, admitió que la presencia de tiraderos ilegales va en aumento, aun cuando el gobierno municipal asegura haber emprendido acciones de limpieza, vigilancia y sanción. No obstante, los resultados reflejan una estrategia insuficiente frente a la magnitud del problema.

La situación es especialmente grave en la periferia de la ciudad, donde se concentran fraccionamientos del norte y sur de Cancún. En estas zonas, los tiraderos reaparecen una y otra vez, incluso en espacios donde ya se realizaron jornadas de limpieza y se colocaron letreros de prohibición, los cuales son ignorados sistemáticamente ante la falta de vigilancia permanente y consecuencias efectivas.
En distintos puntos es común encontrar escombros, muebles abandonados, papelería y hasta desechos de temporada, como artículos navideños, lo que evidencia no solo la irresponsabilidad ciudadana, sino también la ausencia de un control real por parte de la autoridad municipal para prevenir y sancionar estas prácticas.

Durante 2025, el Ayuntamiento atendió más de 300 basureros clandestinos, pero solo logró erradicar 120 puntos, una cifra que deja al descubierto la limitada capacidad de respuesta ante un fenómeno que avanza más rápido de lo que se combate. De acuerdo con la Dirección de Servicios Públicos Municipales, el norponiente de Cancún concentra la mayor incidencia, principalmente en colonias con alta densidad poblacional y presencia de población flotante.
Por su parte, la Secretaría Integral de Residuos Sólidos (Siresol) reportó 166 personas detenidas por tirar basura en la vía pública durante 2025 mediante el programa de Patrullas Verdes; sin embargo, el inicio de 2026 transcurre sin una sola detención registrada, lo que refuerza la percepción de relajamiento en la vigilancia y la aplicación de la ley.

Mientras el gobierno municipal insiste en apelar a la corresponsabilidad ciudadana, los basureros clandestinos siguen multiplicándose, generando contaminación, riesgos sanitarios y deterioro urbano.
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