Navidad en Belén 2025: regresa la celebración tras dos años de guerra en Gaza
Tras dos años de silencio forzado por la guerra, los sones de gaitas y tambores volvieron a resonar este 24 de diciembre en la Plaza del Pesebre de Belén. Miles de jóvenes palestinos, en su mayoría ‘boy scouts’, celebraron una Nochebuena cargada de simbolismo y un mensaje claro de resistencia pacífica.
“Estamos celebrando aquí como una cuestión de paz y esperanza, diciéndole al mundo que amamos la vida”, afirmó Martinios Juha, un estudiante palestino de 20 años.

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La ciudad del nacimiento de Jesús recupera su espíritu festivo tras un paréntesis forzado por el conflicto en Gaza
La celebración, sin embargo, se desarrolló en una ciudad “prácticamente vacía” de turistas y separada de Jerusalén por un puesto de control militar israelí. Para la mayoría de los palestinos, llegar a Belén requiere un permiso especial israelí para recorrer los apenas 9 kilómetros que la separan de la ciudad santa, un trámite que limita severamente la movilidad y la participación.

Una fiesta marcada por la sombra del conflicto y el recuerdo de Gaza
Pese al ambiente festivo con puestos de comida y el desfile de bandas, el peso de la guerra en Gaza estuvo presente en cada discurso y reflexión.
“Nuestra celebración aquí no es una alegría. Es un mensaje de esperanza. La guerra continúa, la guerra no ha terminado”, reflexionó Martinios Juha. Este sentimiento era compartido por asistentes como Sandra, una mujer de 68 años de origen palestino-colombiano, quien declaró: “Pensamos en la gente que vive en Gaza, muriéndose de frío”.
La situación en la Franja de Gaza, aunque bajo un virtual alto el fuego desde octubre, sigue siendo crítica. El secretario general de la ONU, António Guterres, recordó recientemente que más del 75% de la población gazatí continúa en riesgo de inseguridad alimentaria “extrema”, a pesar de que la hambruna aguda haya remitido.

Un llamado a la vida y la normalidad en medio de la adversidad
En su discurso navideño, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, máxima autoridad católica en Tierra Santa, hizo un alegato por la vida y urgió a los palestinos a celebrar. “Es posible celebrar en Gaza, es posible celebrar en Belén. Necesitamos celebrar no solo hoy, sino todos los días del año”, afirmó el prelado, reconociendo al mismo tiempo que los problemas persisten.
Para muchas familias, como la de Tamer Gacamam, esta fue una Navidad especial porque sus hijos pequeños, de 3 y 4 años, nunca habían presenciado una celebración similar. “Ayer Santa Claus visitó el colegio de los niños con regalos y eso les hizo muy felices”, comentó, añadiendo el anhelo de poder visitar algún día el Santo Sepulcro en Jerusalén, un deseo complicado por las restricciones de movimiento.
Esta Navidad en Belén se configuró así no como un retorno a la normalidad, sino como un acto de resiliencia y un grito por la paz. La fiesta, contenida dentro de los límites de una ciudad cercada, sirvió para recordar al mundo el anhelo de vida y tranquilidad de un pueblo que celebra el nacimiento de la esperanza en el mismo lugar donde, según la tradición, todo comenzó.
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