Las autoridades de Michoacán confirmaron la detención del presunto asesino de Bernardo Bravo Manríquez, líder limonero de la región, quien fue asesinado el 20 de octubre en Apatzingán, en un hecho que conmocionó al gremio agrícola y motivó la intervención inmediata de la Fiscalía para esclarecer los hechos y garantizar justicia.
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Detienen a “El Pantano”, presunto autor intelectual
La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) confirmó la detención del presunto responsable del asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán (ACVA) y figura clave en la defensa de los productores de limón en la región de Tierra Caliente.
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De acuerdo con las autoridades, el detenido habría participado directamente en la ejecución del homicidio ocurrido el 20 de octubre de 2025, cuando el cuerpo de Bravo fue hallado dentro de su vehículo en un camino de terracería que conduce a la comunidad de Los Tepetates, en Apatzingán.
La FGE detalló que el individuo permanece bajo investigación por su presunta relación con grupos dedicados a la extorsión de productores agrícolas, una problemática que el propio Bravo había denunciado de manera reiterada.
En un operativo conjunto, fuerzas federales capturaron a Rigoberto López Mendoza, alias “El Pantano”, presunto autor intelectual del homicidio. El detenido, de 42 años, era considerado jefe operativo de Los Blancos de Troya, una célula criminal aliada de Los Viagras y del CJNG, encargada de extorsionar a productores de limón en Apatzingán y Aguililla.
Durante la detención, las autoridades incautaron documentos falsos, credenciales de asociaciones citrícolas y licencias apócrifas que utilizaba para infiltrarse en organizaciones agrícolas. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informó que enfrenta cargos por homicidio calificado, extorsión agravada y asociación delictuosa.
Un defensor del campo michoacano
Bernardo Bravo Manríquez fue un referente en la defensa de los derechos de los productores de limón. Desde la presidencia de la ACVA y la Asociación Nacional de Citricultores de México (ANC), impulsó mejoras para el sector y visibilizó los abusos de los llamados “coyotes” que controlan los precios del fruto.
En su última aparición pública, el 13 de octubre, encabezó el Paro Nacional de Limoneros, donde exigió precios justos y seguridad para quienes trabajan en el campo. “Invertimos más en producir que lo que ganamos”, denunció ante medios locales.
Su último mensaje en redes sociales
Poco antes de su muerte, Bernardo publicó un video en redes sociales que se volvió viral. En él, aseguró que prefería regalar su producto antes que venderlo a precios injustos y, como protesta, roció sus canastas de limón en señal de rechazo al abuso de intermediarios.
Sus palabras reflejaron el hartazgo de cientos de productores del Valle de Apatzingán, que enfrentan desde hace años el acoso de grupos criminales que cobran derecho de piso y controlan la cadena de comercialización.
Reacciones por su asesinato
El crimen provocó una ola de indignación nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su pesar y anunció que el gabinete de seguridad federal colabora con la FGE para garantizar justicia.
«Es muy triste y lamentable la muerte de este dirigente productor y comerciante de limón». Añadió que «tiene que haber justicia en este caso» y que «todo el gabinete de seguridad está apoyando a la Fiscalía y al Gobierno de Michoacán para poder llegar a los responsables».
Señaló que la labor social de Bravo «es todo un tema» y que no entraría en detalles en ese momento.
El diputado Octavio Ocampo Córdova lamentó en redes sociales la muerte de su amigo y compañero de lucha:
“Con profunda tristeza, pero también con firmeza, lamentamos el asesinato de Bernardo Bravo Manríquez. Su voz representaba dignidad y esperanza para los productores del Valle de Apatzingán”.
El gobierno municipal de Apatzingán y diversas asociaciones agrícolas también se unieron a la condena, exigiendo un alto a la violencia contra el sector productivo.
Un legado que trasciende
Bernardo Bravo fue más que un productor; fue una voz del campo mexicano. Su compromiso y su lucha por un comercio justo lo convirtieron en un símbolo de resistencia frente a la impunidad y la violencia.
Hoy, su nombre permanece en la memoria de los limoneros de Michoacán como el de un hombre valiente, defensor incansable de su gente y su tierra.
Un líder que defendió a los productores de limón
Durante años, Bernardo Bravo, de 41 años, se destacó como un firme defensor de los productores de limón en la región de Apatzingán. Su gestión al frente de las asociaciones citrícolas permitió la creación de mesas de diálogo con autoridades, fondos de asistencia económica y legal para familias afectadas, y campañas de visibilización sobre la violencia en el campo michoacano.
El dirigente había denunciado públicamente las extorsiones impuestas por grupos criminales que cobraban cuotas de hasta cuatro pesos por kilo de limón, además de amenazas de secuestro y quema de huertos. De acuerdo con testimonios, fue secuestrado mientras supervisaba una recolección de limón y su cuerpo fue hallado horas después en una carretera de Cenobio Moreno, municipio de Aguililla.
Impacto en la industria limonera
El Valle de Apatzingán produce alrededor del 70% del limón nacional, con exportaciones hacia Estados Unidos y Europa. Sin embargo, la violencia y las extorsiones han reducido la producción en un 15% anual, afectando directamente a miles de familias rurales. Las iniciativas de Bravo ayudaron a mitigar estos impactos mediante patrullajes coordinados, fondos de protección y auditorías para impedir la infiltración del crimen organizado.