Cancún se convirtió este domingo 4 de enero en un campo de batalla ideológico por el futuro de Venezuela. En la emblemática glorieta de El Ceviche, la comunidad venezolana local se dividió en dos frentes: uno protestaba contra la intervención militar de Estados Unidos, mientras que, a pocos metros, otro celebraba la captura del presidente Nicolás Maduro. La confrontación de posturas derivó en un tenso intercambio de gritos y una discusión que evidenció la fractura política que atraviesa a esta comunidad.
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Según información citada por Novedades Quintana Roo sobre el sentir local, la reacción de la comunidad venezolana fue inmediata tras la operación militar estadounidense del sábado. Todo pasó cerca de las 5 de la tarde en la avenida Tulum. El primer grupo llegó con pancartas contra lo que llaman “imperialismo” estadounidense. Pero personas que pasaban por el lugar, y otro pequeño grupo organizado, les gritaron que, aunque no apoyaban la intervención, estaban felices de que Maduro fuera capturado.

Dos protestas, una misma esquina
La tensión subió rápido. Una persona se acercó a discutir cara a cara con los manifestantes. El pleito incomodó a mucha gente. Turistas que pasaban, especialmente estadounidenses, prefirieron dar la vuelta para no meterse en problemas.
Lo curioso es que una pancarta del primer grupo decía: “Bienvenidos turistas, juntos paremos las locuras de Trump”. Pero el gesto no calmó el ambiente. El grupo que celebraba, de la organización Cisvac, se puso deliberadamente lejos. Su presidenta, Marilyn Torres, dijo que lo hicieron justo para evitar peleas.
La comunidad venezolana en Quintana Roo es grande. Se calcula que hay al menos 18,000 venezolanos viviendo aquí. De ellos, unos 2,500 están en trámites para tener sus papeles en orden. Este evento muestra que los problemas políticos de sus países de origen a veces explotan en su nuevo hogar.
El altercado no requirió policías y solo causó tráfico.
Fuente: Novedades Quintana Roo





