Como en toda campaña, hay caras sonrientes, tanto de sus candidatos como de sus seguidores. En el partido oficial, ya están los tambores de la campaña interna en búsqueda de quién dará continuidad al actual gobierno federal; todos sonríen y fingen unidad, pues saben que, de no entrar en el juego, solitos se estarían descartando. Mientras tanto sus seguidores sonríen de frente y por detrás rezan que sea ungido a quién están apoyando.
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Sonrientes en Morena
En Morena están sonrientes, pero el país sangra, por una guerra que, si bien ellos no iniciaron, ellos ya llevan más de cuatro años en el poder y ni siquiera han podido contener, sino todo lo contrario, ha empeorado. Cada vez se hace más notorio en pequeñas ciudades en las que nunca imaginaron tener a un vecino o conocido levantado y que cada amanecer se tiene noticias de la muerte de alguien a manos del crimen organizado.
Quienes ostentan el poder y quieren seguir manteniéndolo, no sólo, no piensan ofrecer disculpas, por los muertos, por la falta de medicamentos, por el fracaso en el sector salud, por el fracaso de un aeropuerto, por el fracaso de una refinería que no refina y mucho menos por los muertos de una pandemia manejada con ocurrencias y justificando lo injustificado. Su bandera será la continuidad. Hasta ahora se vislumbra que será de lo bueno y de lo malo.
¿Sonríen en la oposición?
En la oposición se espera existan unas elecciones primarias, que hagan que los opositores se desencartonen, salgan de su zona de confort y hagan el suficiente ruido para crecer y llegar a hacer un frente competitivo. Su bandera será pasar de contener, a hacer el cambio de lo que han hecho los oficialistas en el poder. Seguro también saldrán con caras sonrientes, esperemos que además de sonrientes hagan empatía comunicacional con los sectores que más han sido olvidados y descobijados por el actual gobierno como lo son: los comerciantes, emprendedores, científicos, deportistas, empresarios, etcétera (la NO SONRIENTE clase media).
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