Con la voz quebrada pero firme, Grecia Quiroz, viuda y sucesora de Carlos Manzo, rompió el silencio en una entrevista con Adela Micha, donde expuso el dolor, el miedo, la desconfianza y las sospechas políticas que dejó el asesinato del alcalde de Uruapan. Su testimonio revela un entorno de amenazas, tensiones con el poder y un liderazgo que, según ella, “estorbaba” a muchos.
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“Prefería morir haciendo el bien”: la premonición de un líder que ya intuía su destino
Grecia Quiroz describió a Carlos Manzo como un hombre frontal, terco y decidido a enfrentar tanto a autoridades como al crimen organizado. Aseguró que él sabía perfectamente el riesgo que corría.
“Prefería morir haciendo el bien que vivir arrodillado”, le repetía a su familia.
Manzo salía a rondines nocturnos pese a las súplicas de su esposa. Según Quiroz, se despedía de sus hijos “como si fuera la última vez”, un comportamiento que hoy interpreta como una especie de presagio. Tenía aspiraciones de mayor alcance: buscaba la gubernatura de Michoacán y, más adelante, la Presidencia de México.

El día del ataque: inquietud, caos y una última fotografía
El asesinato ocurrió durante un evento público el 1 de noviembre. Quiroz relató que Manzo estaba especialmente inquieto y, de manera inusual, insistió en entregarle al hijo más pequeño. Minutos después, mientras se tomaba una selfie, fue atacado.
Grecia corrió con sus hijos entre el caos sin saber si el ataque también era contra ellos. Tras recibir la noticia por teléfono, pudo verlo en el hospital para despedirse. “No solo mataron a un presidente dijo, mataron al padre de mis hijos y a mi compañero”.
¿A quién le estorbaba Carlos?: sospechas, tensiones y la sombra de un crimen de Estado
La alcaldesa confesó que estuvo a punto de abandonar Uruapan con sus hijos por miedo. Sin embargo, decidió quedarse porque huir habría sido traicionar la lucha de Manzo.
Sobre la reunión con la Presidenta, fue tajante: llegó desconfiada y reclamó que la atención al caso había sido “demasiado tarde”. Le exigió una investigación seria sobre los nombres que Manzo había señalado semanas antes.

Quiroz aseguró que para ella y para muchos ciudadanos, la hipótesis de un posible “crimen de Estado” por motivos políticos es real:
“¿A quién le estorbaba Carlos? Arrasaba en las encuestas”.
Criticó duramente que se intentara presentar como exitoso el operativo de la Guardia Nacional, afirmando que si no hubiera fallado, Manzo hoy estaría vivo.
Un legado marcado por la desconfianza y una sucesora decidida
Quiroz narró que Manzo era un hombre profundamente desconfiado: revisaba su comida, cuestionaba a colaboradores y solo confiaba plenamente en su familia directa. Incluso le decía a ella:
“Confiar es bueno, pero desconfiar es mejor”.
Ahora, ya como alcaldesa, sostuvo que nadie en el equipo tiene un “cheque en blanco” y que evaluará a cada funcionario en el camino.
Entre dolor, enojo y resistencia, Grecia Quiroz prometió que seguirá adelante porque, según dijo, si el escenario hubiera sido al revés, “Carlos no se habría quedado tirado en una cama”.
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