Cancún, Quintana Roo. – El primer cuadro de la ciudad atraviesa por una de sus etapas más críticas, tras un recorrido por la avenida Tulum y el andador frente al Palacio Municipal evidenció el deterioro urbano que, aseguran comerciantes y ciudadanos, ha provocado el cierre paulatino de varios negocios y la disminución de visitantes en el centro de Cancún.
En la zona se observan múltiples locales cerrados, cortinas abajo y letreros descoloridos que reflejan meses e incluso años sin actividad, a ello se suma el abandono del mobiliario urbano: bancas despintadas, con piezas rotas y en mal estado, que representan un riesgo para quienes aún transitan por el área.


Comerciantes señalaron que la falta de mantenimiento y la imagen descuidada han ahuyentado tanto a consumidores locales como a turistas.
“La gente ya no viene como antes; el centro dejó de ser atractivo”, comentó Armando, uno de los vendedores de una tienda de ropa de segunda mano.


En tanto que otros explicaron que muchos negocios cerraron debido a la baja en ventas y al alto costo de las rentas, por lo que actualmente sobreviven principalmente quienes son propietarios de sus locales.
En contraste con décadas pasadas cuando el centro era punto de encuentro y referencia comercial en los años 90, hoy predominan establecimientos de comida rápida, algunas agencias de viajes, zapaterías, farmacias y tiendas de conveniencia.
En su momento, el área albergó tiendas departamentales, perfumerías de marcas reconocidas, restaurantes, discotecas y comercios deportivos que daban vida al corazón de la ciudad.


La afluencia actual se concentra principalmente en personas que acuden a realizar trámites al Palacio Municipal o visitan el cercano Parque de las Palapas, considerado uno de los espacios públicos más representativos de la ciudad.
Fuera de esos puntos, la actividad comercial es limitada y la percepción de inseguridad ha crecido entre los ciudadanos.


Habitantes consultados coincidieron en que se requiere una intervención integral y urgente por parte de las autoridades municipales, no solo para rehabilitar la infraestructura urbana y mejorar la imagen del centro, sino también para reforzar la seguridad y generar condiciones que incentiven la reapertura de negocios.
El centro de Cancún, que alguna vez fue el motor comercial y turístico de la ciudad, enfrenta hoy el reto de recuperar su dinamismo y devolverle el brillo que marcó sus primeras décadas de crecimiento.
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