Un equipo internacional de investigadores logró por primera vez trasplantar un riñón humano modificado del tipo sanguíneo A al tipo universal O, un avance que podría transformar el campo de los trasplantes de órganos.
El estudio, publicado en la revista Nature Biomedical Engineering, fue posible gracias a enzimas desarrolladas en la Universidad de Columbia Británica (UBC), capaces de eliminar los azúcares que determinan el grupo sanguíneo y convertir el órgano en tipo O, compatible con cualquier receptor.
Este hallazgo representa una esperanza para los pacientes con sangre tipo O, que conforman más de la mitad de las listas de espera y suelen tardar entre dos y cuatro años más en recibir un riñón compatible.

Para probar la técnica sin poner vidas en riesgo, el equipo trasplantó el órgano transformado a un receptor con muerte cerebral, con autorización de su familia. El riñón funcionó durante dos días sin rechazo híperagudo —una reacción inmunitaria que destruye órganos incompatibles en minutos— y solo mostró una leve respuesta al tercer día.
“Es la primera vez que observamos este proceso en un modelo humano”, explicó Stephen Withers, profesor emérito de química en la UBC. “Nos brinda información invaluable para mejorar los resultados a largo plazo”.
El avance es el resultado de más de una década de investigación. En los años 2010, los doctores Withers y Jayachandran Kizhakkedathu, del Departamento de Patología y Medicina de Laboratorio de la UBC, comenzaron a trabajar en la creación de sangre universal mediante la eliminación de antígenos que definen los grupos sanguíneos.

Estos mismos antígenos cubren los vasos sanguíneos de los órganos. Si el sistema inmunitario detecta un tipo diferente, lo rechaza. Por eso los pacientes con sangre tipo O solo pueden recibir órganos del mismo tipo, lo que limita drásticamente sus oportunidades.
La clave de este avance fue el descubrimiento, en 2019, de dos enzimas altamente eficientes que eliminan los azúcares del tipo A, convirtiéndolo en tipo O. “Son muy activas, selectivas y funcionan en concentraciones bajas, lo que hizo viable todo el concepto”, detalló Kizhakkedathu.
El siguiente desafío fue aplicar este proceso a órganos completos, logro alcanzado en 2022 cuando un equipo de Toronto transformó pulmones exitosamente. Posteriormente, colaboraciones con la Universidad de Cambridge demostraron su viabilidad en pulmones y riñones fuera del cuerpo.
La gran prueba llegó en 2023, cuando un grupo de investigadores trasplantó por primera vez un riñón transformado a un receptor humano con muerte cerebral, mostrando resultados prometedores.

“Ver cómo nuestros descubrimientos se acercan al impacto en el mundo real es lo que nos impulsa a seguir adelante”, añadió Withers.
La compañía Avivo Biomedical, surgida de la UBC, liderará el desarrollo clínico de estas enzimas para aplicarlas en trasplantes y en la creación de sangre universal bajo demanda, lo que podría revolucionar tanto la cirugía de órganos como la medicina transfusional.
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