La primera que se negó: Un acto de valentía adolescente que cambió la historia
La activista Claudette Colvin, una pionera fundamental del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, falleció este martes a los 86 años, informó su fundación. Su legado se remonta a cuando tenía solo 15 años.
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El 2 de marzo de 1955, nueve meses antes del gesto histórico de Rosa Parks, Colvin se negó a ceder su asiento a una mujer blanca en un autobús segregado en Montgomery, Alabama.
“Mientras el autobús bajaba por la calle principal, subían cada vez más pasajeros blancos, y el conductor pidió que se desocuparan los asientos”, relató Colvin a la AFP en 2023. “Un policía me preguntó qué hacía sentada allí. Le dije que yo había pagado por mi lugar y que era un derecho constitucional. Me negué a levantarme”. Fue arrestada. Este acto de desobediencia civil, impulsado por la convicción de una adolescente, se convirtió en una chispa legal y moral para el movimiento.
Más que un Gesto: el Pilar Legal Tras el Boicot de Montgomery
El verdadero legado de Claudette Colvin trasciende el simbólico acto en el autobús. Su caso no fue adoptado masivamente por los líderes civiles de la época —en parte por su juventud y por el estigma social de un embarazo posterior fuera del matrimonio—, pero su valentía tuvo un impacto jurídico decisivo.
Colvin fue una de las cuatro demandantes clave en el caso “Browder v. Gayle”. En 1956, una corte federal falló a su favor, declarando inconstitucional la segregación en el transporte público de Alabama. Este fallo fue el que legalmente puso fin al boicot de los autobuses de Montgomery (inspirado por Rosa Parks) y sentó un precedente crucial para desmantelar las leyes Jim Crow en el sur de Estados Unidos. Sin su disposición a ser parte de esta demanda, la victoria legal hubiera sido mucho más difícil.

Un Reconocimiento Tardío y un Legado de Resiliencia
Durante décadas, la historia de Claudette Colvin fue relegada en la narrativa oficial, que priorizó la figura de Rosa Parks. Sin embargo, en años recientes, historiadores, educadores y activistas han reivindicado su lugar como una figura esencial. Su testimonio ayudó a comprender que los grandes movimientos sociales se construyen con múltiples actos de coraje, a menudo anónimos.
“Para nosotros, era más que una figura histórica. Era el corazón de nuestra familia, sabia, resiliente y apegada a la fe”, señaló la Fundación Claudette Colvin. “Deja un legado de valentía que contribuyó a cambiar el curso de la historia estadounidense”.
Su vida demostró que la resistencia puede comenzar en el asiento de un autobús, con la voz firme de una joven que creía en la justicia. El legado de Claudette Colvin es un recordatorio permanente de que la lucha por la igualdad a menudo la inician quienes, desde los márgenes, se atreven a decir “no”.
Fuente: Excelsior
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