Trump impulsa cambio en Coca-Cola
Coca-Cola se encuentra en el centro de un debate global tras el anuncio —promovido públicamente por el expresidente Donald Trump— de que la compañía planea reemplazar el jarabe de maíz de alta fructosa (HFCS) por azúcar de caña en su fórmula original, al menos en Estados Unidos. Aunque la empresa no ha confirmado el cambio total, sí expresó entusiasmo por “explorar nuevas opciones” para los consumidores.
Contenido

La noticia ha generado miles de reacciones en redes sociales y ha reavivado la conversación sobre el sabor, la salud, el costo y el impacto agrícola del refresco más famoso del mundo.

¿Sabrá diferente la Coca-Cola?
Una de las principales inquietudes es el sabor. Un reciente test a ciegas publicado por The Washington Post reveló que la mayoría de los participantes prefirió la versión mexicana de Coca-Cola, elaborada con azúcar de caña. Se le atribuyó un sabor “más limpio y menos empalagoso” en comparación con la versión estadounidense endulzada con jarabe de maíz, que fue descrita como más densa y con un regusto más persistente.
Sin embargo, expertos afirman que la diferencia no solo está en el edulcorante, sino también en factores como el tipo de envase, el procesamiento y el almacenamiento.


El costo del cambio
Pasar de jarabe de maíz a caña de azúcar no es sencillo. De acuerdo con Reuters, este cambio podría aumentar el costo de producción de Coca-Cola en más de 1,000 millones de dólares al año, lo que impactaría en el precio final del producto. Un informe de MarketWatch estima que los consumidores podrían pagar entre un 5% y 10% más por botella.
En paralelo, los productores de maíz en EE. UU. han levantado la voz. La Corn Refiners Association calcula pérdidas de hasta 5,000 millones de dólares anuales si grandes marcas abandonan el HFCS. Las acciones de empresas procesadoras como Ingredion y ADM ya se han visto afectadas en la bolsa.

Mientras tanto, productores de caña de azúcar en México, Florida y Latinoamérica podrían beneficiarse del cambio, con un aumento potencial en la demanda y en los precios internacionales. No obstante, expertos advierten que este giro favorecería a grandes ingenios, dejando fuera a pequeños agricultores sin infraestructura exportadora.
Disponibilidad y logística
Actualmente, Estados Unidos no produce suficiente azúcar de caña para cubrir la demanda que implicaría un cambio completo en la fórmula de Coca-Cola. Por ello, se especula que la empresa podría optar por una estrategia parcial, manteniendo el HFCS como base y lanzando una línea “premium” endulzada con caña, similar a la que ya se comercializa como “Mexican Coke”.

PepsiCo también ha declarado estar abierta a ofrecer productos con azúcar de caña si el mercado lo exige, lo que refuerza la posibilidad de una tendencia comercial más amplia.
Salud y percepción pública
Desde el punto de vista nutricional, tanto el jarabe de maíz como el azúcar de caña tienen un contenido calórico similar. La American Medical Association considera que no hay diferencias significativas en su impacto metabólico, aunque la percepción pública sobre el HFCS sigue siendo negativa.
El crecimiento de las versiones sin azúcar también es un factor clave. Coca-Cola Zero ha incrementado sus ventas en un 14% anual, frente al 2% del producto tradicional, lo que indica una transición de consumo hacia lo “light” o sin calorías, independientemente del tipo de azúcar utilizado.


Lo que sigue para Coca-Cola
La compañía no ha confirmado cuándo o si el cambio se aplicará de forma definitiva, pero existen rumores y ensayos de mercado. La industria agrícola de maíz y caña observa con atención cada decisión de la empresa. Para los consumidores, las posibles implicaciones en el sabor y el precio del popular refresco son de gran interés





