Rescate de Maduro: Delcy Rodríguez fija meta con alianza chavista
La presidenta encargada de Venezuela reunió a la coalición oficialista y estableció tres directrices tras la captura del líder, a quien llaman “secuestrado”.
El chavismo se atrinchera y define su plan de batalla. La presidenta encargada Delcy Rodríguez reunió a toda la coalición oficialista y fijó como primera meta el rescate de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a quienes califica como “secuestrados” por Estados Unidos. El anuncio, difundido inicialmente por el portal de noticias López Dóriga, sella la postura de desafío del gobierno interino frente a Washington y busca unificar a sus bases en medio de la crisis más profunda en décadas.
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En un encuentro celebrado en el Teatro Teresa Carreño de Caracas, con la presencia de figuras clave como el ministro del Interior, Diosdado Cabello, y el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez (hermano de la mandataria), se establecieron “tres directrices fundamentales”. Tras el rescate de Nicolás Maduro, las otras dos son “garantizar la paz en toda la República” y “mantener la gobernabilidad política ante los desafíos actuales”. Rodríguez llamó a una “unidad monolítica” para asegurar la producción económica y la continuidad del proyecto político.
Un juramento de lealtad en medio del vacío de poder
Las fuerzas políticas del oficialismo, agrupadas en el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, respondieron con un “compromiso inquebrantable” para cumplir con la tarea de rescate. Este juramento de lealtad busca cerrar filas en un momento de extrema vulnerabilidad, tras la extracción violenta del líder histórico y ante un escenario internacional hostil. La narrativa oficial insiste en calificar la operación estadounidense como un “secuestro por fuerzas de ocupación”, rechazando toda legitimidad a la acción y al proceso judicial que Maduro enfrenta en Nueva York.
Paralelamente, el gobierno de Rodríguez intenta proyectar control interno. Las otras dos directrices –paz y gobernabilidad– apuntan directamente a contener cualquier estallido social o desafío desde dentro de sus propias filas. La estrategia parece ser una de cerrojo político: movilizar la retórica de la resistencia nacional mientras se asegura el aparato del Estado.

La viabilidad de un “rescate” frente a la realidad judicial
El llamado al rescate de Nicolás Maduro es, en esencia, un objetivo político y propagandístico de imposible realización práctica en el corto plazo. Maduro y Flores se encuentran recluidos en una prisión de máxima seguridad en Brooklyn, Nueva York, y ya se declararon inocentes ante un tribunal federal. El camino legal que enfrentan es largo, con una próxima audiencia fijada para el 17 de marzo, y podría extenderse por años.
Por ello, el verdadero propósito del anuncio es interno. Busca mantener cohesionado al chavismo, presentar una narrativa de lucha ante su base y ganar tiempo mientras Delcy Rodríguez consolida su frágil mandato como presidenta encargada. El éxito de esta estrategia no se medirá en la liberación de Maduro, sino en su capacidad para evitar la fractura del régimen y manejar la profunda crisis económica y humanitaria que atraviesa Venezuela, ahora agravada por el vacío de poder y la incertidumbre internacional.
Fuente: López Dóriga





