Una jornada para visibilizar los derechos laborales de millones de mujeres que realizan trabajo doméstico remunerado en todo el mundo
Cada 30 de marzo se conmemora a nivel mundial el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una fecha dedicada a reconocer, reivindicar y visibilizar los derechos laborales de millones de mujeres que realizan trabajo doméstico remunerado. Este trabajo, fundamental para el funcionamiento de hogares y economías, ha sido históricamente subvalorado y marcado por condiciones laborales precarias.
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Origen de la conmemoración y reivindicación histórica
La celebración tiene sus raíces en el primer Congreso de Trabajadoras del Hogar, celebrado en 1988 en Bogotá, Colombia, organizado por la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLATRAHO). Fue ahí donde se decidió designar el 30 de marzo como día para visibilizar la labor de este sector y para exigir su reconocimiento como trabajo digno.
Desde entonces, movimientos sociales, organizaciones sindicales y colectivos feministas han utilizado esta jornada para denunciar la invisibilización estructural, la precariedad laboral y la discriminación sistemática que enfrentan estas trabajadoras, principalmente mujeres.
Un sector imprescindible, pero marcado por desigualdades
El trabajo doméstico remunerado incluye tareas como cuidado de niñas, niños o personas mayores, limpieza, cocina y otras labores esenciales que permiten a las familias cumplir con sus responsabilidades productivas y personales. A pesar de su importancia, este sector sigue siendo uno de los menos protegidos y más precarios del mercado laboral.
Según datos generales, en muchos países más del 90% de las personas que realizan trabajo doméstico son mujeres, con condiciones laborales que en múltiples casos carecen de formalidad, contratos escritos, acceso a seguridad social y derechos laborales básicos.

En México, por ejemplo, estudios realizados por organismos como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) estimaban que más de 2.3 millones de personas se dedican al trabajo del hogar, de las cuales nueve de cada diez son mujeres, lo que representa una importante realidad social y de género en el país.
Avances y desafíos en derechos laborales
En años recientes se han registrado logros positivos en algunos países, como la inclusión de las trabajadoras del hogar bajo normas que garantizan acceso a prestaciones laborales —por ejemplo, inclusión en la seguridad social o acceso al derecho de desempleo— y la promoción de normativas que buscan equiparar sus derechos con los de otros sectores.
Sin embargo, persisten desafíos significativos:
- La informalidad y la economía sumergida continúan siendo comunes, dificultando el acceso a derechos básicos y protección laboral.
- Muchas trabajadoras son mujeres migrantes, cuyas situaciones administrativas incrementan su vulnerabilidad ante abusos y discriminación.
- La falta de inspecciones laborales en domicilios limita la supervisión y el respeto a condiciones laborales dignas.
Organizaciones sociales llaman a garantizar contratos formales, condiciones laborales equivalentes a otros sectores, seguridad social, jornadas laborales dignas y mecanismos efectivos de denuncia para quienes enfrentan abusos.
Una lucha por reconocimiento y justicia laboral
Este día no sólo celebra lo alcanzado, sino que también pone de manifiesto todo lo que aún falta por hacer. Para organizaciones como la Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH), es crucial que el trabajo doméstico deje de verse como ayuda o favor para convertirse en una ocupación plenamente reconocida con derechos y beneficios equiparables a otros empleos formales.
La conmemoración del 30 de marzo sirve como un recordatorio de que visibilizar lo invisible y garantizar justicia laboral para las personas trabajadoras del hogar es una deuda histórica que las sociedades y gobiernos deben abordar con urgencia.



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