Víctima explosión Iztapalapa: Ana Daniela, estudiante UNAM
La trágica explosión de una pipa en el puente de la Concordia, en Iztapalapa, ha dejado una herida que va más allá de los daños materiales y las estadísticas. Entre las víctimas fatales se encontraba Ana Daniela Barragán Ramírez, una joven de 19 años, estudiante de la FES Cuautitlán de la UNAM. Su muerte ha dejado un vacío inmenso en su familia, su comunidad y su alma mater, y su historia es un doloroso recordatorio de las vidas y sueños que se perdieron en el fatídico accidente.

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Ana Daniela no era solo una cifra en un reporte oficial. Era una estudiante dedicada a la carrera de Ingeniería en Alimentos, una pasión que la llevaba a diario a la universidad. En su segundo año de estudios, soñaba con un futuro brillante en el ámbito profesional y personal. Como muchos jóvenes de su edad, se dirigía a clases en un vehículo de transporte privado cuando la explosión la alcanzó, truncando abruptamente todos sus planes.

Una despedida que reveló un amor genuino
Tras el accidente, la incertidumbre reinó durante 24 horas. La familia de Ana Daniela, en su desesperada búsqueda, recibió una señal de esperanza que pronto se convirtió en la confirmación de la tragedia. Un elemento de Protección Civil localizó su mochila y, a pesar de que el celular estaba parcialmente calcinado, logró contactar a sus seres queridos. La identificación final de su cuerpo, a través de una prueba de ADN en el Hospital Rubén Leñero, puso fin a la agonía y confirmó el fallecimiento.
El dolor por su partida se hizo público y desgarrador cuando su novio, Bryan Ramos, compartió un emotivo mensaje de despedida en sus redes sociales. En el texto, Bryan no solo la recordaba como su mejor amiga, sino como “mi futura esposa” y “la futura madre de mis guaguas”, revelando que la pareja planeaba comprometerse en tan solo un mes. Esta unión, llena de promesas y sueños, se convirtió en un símbolo del amor que la tragedia no pudo romper. .


Un legado de esperanza y resiliencia
La muerte de Ana Daniela Barragán Ramírez no solo es una pérdida para su familia, sino una herida para la comunidad universitaria y una lección para todos. A pesar de su corta vida, su historia ha puesto un rostro humano a la tragedia. La joven aspirante a ingeniera en alimentos ha dejado un legado de resiliencia y esperanza en su lucha por alcanzar sus sueños. El recuerdo de su alegría y el amor que compartió, como se refleja en el conmovedor mensaje de su novio, Bryan Ramos, es un testamento de que la vida de cada víctima era valiosa y significativa.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de la FES Cuautitlán, ha honrado su memoria y se ha unido al dolor que embarga a sus seres queridos. La tragedia de la explosión ha servido como un llamado de atención sobre la fragilidad de la vida y la importancia de la prevención. La historia de Ana Daniela Barragán Ramírez, con su lucha por el conocimiento y la construcción de un futuro, vivirá en el corazón de quienes la amaron y servirá como un recordatorio permanente de las vidas que se perdieron en la tragedia.
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