Lo primero que debe decirse es que el titulo de esta columna no refiere a una orden de nadie, ni tampoco a un mensaje o a una instrucción: es más bien una frase que se repite como una lenta y progresiva idea que ha ido colándose en algunas reuniones políticas del estado, y que empieza a ser parte de la toma de decisiones.
De manera casi paradójica, se vincula más con el oficialismo estatal que con el propio MORENA. Como si fuese el joaquinismo el más interesado, hoy, que la sucesión gubernamental vaya hacia ese lado y no hacia otros menos amistosos.
La fotografía que circuló esta semana, posterior a la Sesión Solemne del Congreso por el aniversario del estado, con Mara Lezama parada en medio de los tres poderes del estado (que es la que acompaña esta nota) no hizo más que avivar esa versión.
Nadie ha dicho que haya oído esas palabras en voz del gobernador Carlos Joaquín, por ejemplo, pero en su entorno son muchos los que las mencionan y las creen. Un panista que participa de todas las decisiones importantes de su partido, lo explica con palabras sencillas.
“Hoy, todas las encuestas dicen que 2022 es para MORENA en el estado. Las señales del Presidente son claras. Y si la decisión es entre Mara y Marybel, para nosotros no hay dudas: es Mara”, explica.
Un hombre con comunicación directa con Carlos Joaquín, tiene una visión similar. “Carlos va a hacer las cosas a su estilo, y va a ir acomodando el escenario para que su sucesión sea cómoda y tranquila. Pero la señal que viene desde Palacio Nacional, hasta hoy, es clara: es Mara. Y para nosotros está bien”, dice.
Como en esta misma columna se comentó dos semanas atrás, el líder nacional del Partido Verde, Jorge Emilio González Martínez, visitó Cancún y se reunió con varios actores políticos, entre ellos, la propia alcaldesa Mara Lezama.
Allí, el llamado Niño Verde le dio su respaldo total a Mara para la reelección y para la gubernatura en 2022. Pero también dijo algo más: esa no es sólo una posición suya, sino una señal muy fuerte que percibe desde grupos de poder con gran peso en Palacio Nacional.
MAR CARIBE
El tema sobrevoló también la ya muy mencionada reunión del gobernador Carlos Joaquín con la vieja clase política local en el restaurante Mar Caribe de Chetumal. En ese cónclave, con tanto tufillo a pasado político, el ex gobernador Félix González Canto le dijo a Carlos Joaquín que estaban con él y a sus órdenes para lo que dispusiera, de cara al proceso electoral.
Pero una postura así requiere de precisiones políticas del otro lado. El gobernador no dio esas precisiones de manera abierta (no es su estilo) pero algunos de los que hablan a su nombre dijeron lo que esta columna viene planteando: para ellos, la señales son a favor de Mara.
LA FOTO
Una digresión. Una fotografía que se dio a conocer de esa reunión (ver abajo) causó un verdadero revuelo. Se criticó al gobernador por compartir la mesa con personajes políticos que lo denostaron sin miramientos en el pasado.
Hay que decir algunas cosas sobre eso. Primero, que se trató de una reunión informal, lo que no es un dato menor. Segundo, es cierto, también, que la señal es equívoca: era demasiado pasado para una foto que debería mirar hacia el futuro.
Ese acto fue, en los hechos, el inicio informal de la batalla electoral que tendrá una primera estación en la elección de ayuntamientos de 2021, y culminará en la sucesión gubernamental de 2022. Quizá esa no haya sido la mejor imagen para enfrentar esas batallas cruciales.
Pero esa fotografía tiene otra lectura también. Un priísta que conoce las entrañas del tricolor, y practica todos los formalismos de la liturgia del poder que dejó ese partido, dijo que la señal también es una suerte de mensaje de concordia. Algo así como: hay un adversario común allá afuera, y debemos estar todos juntos. Quizá se hayan cerrado algunas heridas.
Allí aparece también, de trasfondo, la versión sobre Mara. Sin candidato ni candidata propia, y con encuestas que, al día de hoy, hablan de que MORENA ganará la sucesión de 2022, el gobernador Carlos Joaquín debe tener su plan, porque no puede ver ese proceso de sucesión pasándole por el costado.
Si este escenario se mantiene, nadie duda de que el gobernador preferirá siempre que la sucesión sea para Mara Lezama. Al menos, con esa idea se fueron todos de la reunión.

PALACIO NACIONAL
¿Y qué se dice en MORENA de esa versión? Ahí hay menos certezas, pero también menos confusiones. Todos saben donde se tomará la decisión.
Hay un sector muy grande que coincide con lo que aquí se viene comentando. Para ese sector, las constantes señales del Presidente Andrés Manuel López Obrador hacia Mara (la última visita a Solidaridad, por ejemplo, o la pasada visita a Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas, a donde la alcaldesa estuvo con él todo el tiempo, aunque no le correspondía por protocolo) son la más claras muestras de que es la elegida.
Pero hay como una sensación de que esa constancia del Presidente en tener siempre cerca a Mara, también incluye un mensaje casi personal: así como la candidatura de Mara en 2018 fue decisión absoluta de AMLO, el destino político de la alcaldesa será otra vez su decisión y de nadie más.
Hay otros en MORENA que creen que ya ha quedado demostrado muchas veces a través de su historia personal, que López Obrador no deja que los afectos o las simpatías se involucren en las decisiones políticas y electorales.
En ese sector creen firmemente que las encuestas decidirán todo, y allí ponen por delante a la senadora Marybel Villegas, que tendría menos “negativos” que la alcaldesa, por el natural desgaste de la gestión de gobierno.
Otro piden no descartar de ninguna manera al diputado federal Luis Alegre. Dicen que está construyendo un armado político con bases nacionales, al cual hay que tomar muy en cuenta. El diputado cree que una eventual llegada de Mario Delgado a la presidencia nacional de MORENA sería muy beneficioso para su proyecto.
Y hay quienes, por supuesto, dicen que nada de eso será así, que la decisión de Palacio Nacional ya ha sido tomada hace mucho, y que el candidato será el líder moral del partido en el estado, Rafael Marín.
Esas son todas las versiones. Lo que nadie duda es que la decisión será de Andrés Manuel López Obrador. Y será irrevocable.


