Mujeres indígenas: Sheinbaum devela 6 esculturas en Paseo de la Reforma
El acto, calificado como “justicia histórica”, busca combatir el racismo y el machismo al visibilizar a figuras clave como Malintzin y la Mujer de Palenque.
La historia oficial de México se reescribe hoy en su avenida más emblemática. La presidenta Claudia Sheinbaum develó seis esculturas dedicadas a mujeres indígenas a lo largo del Paseo de la Reforma. El acto, descrito por el gobierno federal como un ejercicio de “justicia histórica”, busca poner en el centro del relato nacional a figuras históricamente invisibilizadas.

Según la información oficial publicada en el portal de la Presidencia de la República, las esculturas rinden homenaje a la Mujer de Palenque, Tecuichpo, Señora 6 Mono, Xiuhtzatzin, Eréndira y Malintzin. Sheinbaum, acompañada por el colectivo de 15 escultoras creadoras de las obras, afirmó que honrarlas en este espacio es reconocer que la transmisión cultural “pertenece al presente y al futuro de la patria”.



Un acto contra el silencio histórico y la discriminación
La ceremonia tuvo un tono profundamente reivindicativo. La primera mandataria señaló que las esculturas son un “símbolo firme contra el racismo, el clasismo y el machismo”. Afirmó que el “silencio histórico es una forma de violencia” que somete y dificulta el cambio social. Al visibilizar a estas mujeres indígenas, el gobierno busca cerrar una deuda histórica y desmontar narrativas que, a su juicio, han justificado la discriminación.
El caso de Malintzin fue especialmente destacado. Sheinbaum dedicó parte de su discurso a reivindicar su figura, tradicionalmente asociada a la traición durante la Conquista. La presidenta la describió como una mujer que, inmersa en un mundo de violencia, usó “la palabra y el conocimiento lingüístico para sobrevivir”. Para el gobierno, Malintzin representa “mediación, inteligencia y complejidad”.


Un gesto simbólico con un mensaje nacional
El evento congregó a gran parte del gabinete federal, incluyendo a la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, y secretarias de Estado como Rosa Icela Rodríguez (Gobernación) y Claudia Curiel de Icaza (Cultura). Su presencia masiva subraya el peso político que la administración de Sheinbaum otorga a este acto simbólico.
La develación va más allá del arte público. Es un gesto cuidadosamente coreografiado para consolidar una narrativa de Estado que prioriza los pueblos originarios y el feminismo como pilares de la “transformación”. El impacto real de este símbolo, sin embargo, se medirá en su capacidad para traducirse en políticas concretas que mejoren las condiciones de vida y combatan la discriminación estructural que aún enfrentan millones de mujeres indígenas en el México contemporáneo.


Fuente: presidenta.gob.mx






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