La cumbre migratoria convocada por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha generado una mezcla de esperanza y recelo entre activistas y migrantes varados en la frontera sur del país. La cumbre, que se celebrará en Chiapas y contará con la participación de líderes de 11 países de América Latina, incluyendo Venezuela, Cuba, Colombia, Honduras, Haití, Ecuador y Guatemala, busca abordar la crisis migratoria que ha llevado a un flujo sin precedentes de hasta 16,000 migrantes diarios que llegan a las fronteras mexicanas.
Mientras algunos migrantes ven la cumbre como una oportunidad para obtener soluciones para su situación, otros dudan de la efectividad de la reunión sin la participación de Estados Unidos y Canadá, los destinos finales de muchos de los migrantes. Además, existen dudas sobre si los líderes presentes en la cumbre tienen la verdadera intención de resolver el problema o si simplemente están tratando de evadirlo y canalizar la responsabilidad hacia Estados Unidos.
AMLO busca una propuesta común sobre migración en la región que pueda presentar al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en noviembre. Sin embargo, el resultado de la cumbre aún es incierto, y los migrantes y activistas esperan que la reunión arroje soluciones reales a la crisis que enfrentan en su búsqueda de un mejor futuro. A pesar de las dudas, la cumbre es un paso importante en el esfuerzo por abordar la crisis migratoria en América Latina y encontrar soluciones para los miles de migrantes que luchan por una vida mejor.
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