El gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión y revocación de visas para funcionarios de gobiernos extranjeros, incluidos miembros del personal médico, ya que están vinculados a las misiones médicas internacionales de Cuba.
El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó el programa como una forma de “trabajo forzado” y extendió esta política a funcionarios actuales y antiguos, así como a sus familiares directos.
Contenido
Reacción unificada del Caribe
Líderes de la región, principalmente de CARICOM, respondieron con firmeza. El primer ministro de San Vicente y las Granadinas declaró que preferiría renunciar a su visa antes que perder el apoyo médico cubano esencial para su sistema sanitario, especialmente para pacientes de diálisis. El ministro de Jamaica destacó la presencia de más de 400 profesionales de la salud cubanos en su país, vitales para ámbitos donde el recurso médico local es limitado.

Cuba defiende su programa internacional
Un diplomático cubano, en una intervención en la ONU, sostuvo que las misiones médicas son legítimas y respaldadas por contratos pagados por los países beneficiarios. Afirmó que los médicos reciben su salario y una compensación digna, y acusó a EE. UU. de intentar dañar la reputación global del programa y castigar la cooperación sanitaria internacional.

Supervisión internacional crece
La CIDH solicitó a los miembros de la OEA información sobre los acuerdos médicos con Cuba, las condiciones laborales de los profesionales y si existen denuncias relacionadas con abusos, lo que añade presión para explicar la legalidad y ética del programa.
También te puede interesar: Playa del Carmen presenta nuevo alto mando policial con enfoque ciudadano





