Aún es de noche en Caracas: estreno en México de la aclamada película venezolana
Tras arrasar en Venecia y Toronto, la aclamada película sobre el exilio y la resistencia venezolana protagonizada por Natalia Reyes y con Édgar Ramírez como productor se estrena este 5 de febrero.
El cine latinoamericano está a punto de recibir uno de sus relatos más potentes y urgentes de los últimos tiempos. La película “Aún es de noche en Caracas”, dirigida por las galardonadas cineastas Mariana Rondón y Marité Ugás, tiene fecha confirmada para su estreno en México: este 5 de febrero. La cinta llega cargada de prestigio, tras una gira triunfal por los festivales más importantes del mundo, incluyendo la 82ª Mostra de Venecia y el 50º Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).
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Un grito cinematográfico que atraviesa fronteras
Esta coproducción venezolano-mexicana no es solo una película; es un acto de memoria y resistencia. Según publicó el diario Excelsior, el filme adapta la aclamada novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo y se erige como un thriller de supervivencia que explora con crudeza y poesía los temas del exilio, la pérdida de identidad y la lucha por la dignidad en medio del colapso social.

La historia: Una mujer atrapada en el colapso
La trama sumerge al espectador en la Caracas de 2017, una ciudad convulsionada por protestas y represión. Adelaida, interpretada con una sobriedad desgarradora por la actriz colombiana Natalia Reyes, acaba de enterrar a su madre y se encuentra completamente sola. Al regresar a su hogar, descubre que su apartamento ha sido invadido por un grupo de mujeres leales al régimen.
Sin salida, se refugia en el departamento contiguo, donde encuentra el cadáver de su vecina. Atrapada en ese espacio claustrofóbico y obligada a convivir con un joven en quien no puede confiar, Adelaida inicia una espiral de paranoia y miedo. La película plantea una pregunta brutal: ¿hasta dónde debe llegar una persona, qué parte de sí misma debe sacrificar, para sobrevivir? Como señalan las directoras, este es un relato sobre “cómo una persona común queda atrapada en una ciudad cuando el tejido social se rompe”.

Una mirada que incomoda y que no concede tregua
La crítica especializada ha destacado que “Aún es de noche en Caracas” se niega a ser un panfleto o una crónica política convencional. En su lugar, opta por una experiencia sensorial y emocional profundamente subjetiva. La cámara del director de fotografía Juan Pablo Ramírez privilegia los interiores oscuros, los pasillos y las noches interminables, transmitiendo una asfixia que va más allá de lo físico.
La banda sonora de Camilo Froideval actúa “como una cuerda tensada”, y la dirección evita cualquier explicación o alivio moral, sumergiendo al espectador en la misma incertidumbre y desgaste que sufre la protagonista. Esta elección estilística, áspera y sostenida, es lo que le otorga a la película su poderosa universalidad, resonando con cualquier contexto donde la libertad y la identidad están bajo amenaza.

Un proyecto nacido del exilio y la colaboración
El filme es en sí mismo un símbolo de la diáspora que retrata. Debido a la imposibilidad de filmar en Venezuela, la producción se realizó en México, un exilio físico que refuerza su temática. Este esfuerzo fue posible gracias a una sólida colaboración internacional, que contó con la participación clave del actor y productor venezolano Édgar Ramírez y el respaldo de la productora mexicana Redrum, liderada por Stacy Perskie.
Este modelo de coproducción demuestra la fortaleza y la capacidad del cine latinoamericano para unirse y contar historias complejas con alcance global. Perskie ha destacado que esta película “es una muestra del poder de nuestras colaboraciones internacionales”.

Una cita imperdible con el cine que importa
“Aún es de noche en Caracas” es más que un estreno; es un evento cultural necesario. Es el tipo de cine que interpela, incomoda y, sobre todo, emociona, recordándonos que el arte puede ser el vehículo más elocuente para la memoria colectiva.
Con un elenco que incluye a figuras como Moisés Angola, Samantha Castillo y Sheila Monterola, además de Ramírez, la película promete ser una de las experiencias cinematográficas más intensas y comentadas de la temporada. A partir del 5 de febrero, los cines mexicanos tendrán la oportunidad de acoger este grito filmado, esta herida abierta que nos recuerda que, en muchos lugares, la noche aún no termina.





