Fernando Díaz, adiós al bajista de Los Amantes de Lola
El rock mexicano está de luto. Fernando Díaz, conocido como La Vitola, bajista original de la banda Los Amantes de Lola, falleció este lunes 25 des septiembre, dejando una profunda huella en la historia musical del país. La noticia fue confirmada por la agrupación a través de sus redes sociales, donde compartieron un mensaje cargado de emoción y gratitud:
“Compartimos tantas cosas, tanta música y sobre todo, muchos sueños… No hay palabras para describir el vacío que dejas… Vuela alto y vuela lejos…”
Contenido
Aunque no se han revelado las causas de su muerte, la partida de Díaz ha generado una ola de reacciones entre músicos, periodistas y seguidores que crecieron con su música. Su legado no solo se mide en acordes, sino en la energía que transmitía en cada presentación, en cada disco, y en cada historia que tejió junto a sus compañeros de banda.
PUBLICIDAD
Fernando Díaz deja legado en el rock mexicano
Fernando Díaz fue parte esencial del surgimiento y consolidación de Los Amantes de Lola, banda formada en 1987 en la Ciudad de México. Junto a Roberto “Queso” Casas, Gabriel Ricalde, y otros integrantes, Díaz ayudó a definir el sonido de una generación que buscaba identidad en el rock cantado en español. Su estilo con el bajo era potente, melódico y emocional, capaz de sostener la intensidad lírica de temas como “Mamá” y “Beber de tu sangre”.
La banda debutó discográficamente en 1990 con el álbum Los Amantes de Lola, que rápidamente se convirtió en un referente del movimiento rockero mexicano. En 1991 lanzaron La Era del Terror, un disco más oscuro y experimental, donde Díaz mostró una evolución técnica y expresiva que consolidó su lugar como uno de los bajistas más respetados del país.
Durante más de una década, Díaz formó parte activa de la agrupación, participando en giras nacionales e internacionales, festivales icónicos como él Vive Latino, y colaboraciones con otros artistas del circuito alternativo. En 1999 decidió emprender nuevos caminos musicales, explorando proyectos solistas y colaboraciones más íntimas, sin perder nunca el vínculo con sus raíces rockeras.
Un adiós que resuena en generaciones
La noticia de su fallecimiento ha provocado una oleada de homenajes en redes sociales. Músicos como Saúl Hernández, Cecilia Toussaint y Alfonso André han compartido recuerdos y palabras de cariño, destacando no solo su talento, sino su generosidad como colega y amigo. Para muchos, Díaz representaba una época dorada del rock mexicano, cuando las bandas emergían con fuerza desde los sótanos y las universidades, y lograban conquistar escenarios masivos sin perder su esencia.
Fans de distintas generaciones han compartido fotos, anécdotas y fragmentos de canciones que marcaron sus vidas.
“La Vitola no solo tocaba el bajo, lo sentía, lo vivía. Era parte del alma de Los Amantes”, escribió una seguidora en X (antes Twitter).
Me acabo de enterar que mi tocayo #FernandoDíazCorona se nos adelantó. Fue una persona clave para sacarme la espinita de músico frustrado. Agradecido por toda su generosa buena onda: DEP y sigue emanando música donde quiera que ya no estés amigo. pic.twitter.com/ccQQE8uEsu
El legado de arte, rebeldía y verdad sonora, un amante de la música
Más allá de su técnica y presencia escénica, Fernando Díaz será recordado por su compromiso con la música como forma de expresión y resistencia. En entrevistas pasadas, hablaba de la importancia de crear desde la honestidad, de no ceder ante las modas, y de mantener viva la pasión por el arte. Su influencia se extiende a nuevas generaciones de músicos que lo citan como inspiración.
1990 Los Amantes de Lola – Los Amantes de Lola (C.D México Ariola CDM-3038)
La discografía de Los Amantes de Lola sigue siendo escuchada, reinterpretada y celebrada. Canciones como “Mamá” y “Beber de tu sangre” continúan resonando en playlists, conciertos tributo y espacios culturales que reconocen el valor histórico del rock mexicano.
La partida de Fernando Díaz deja un vacío difícil de llenar, pero también una estela luminosa de creatividad, rebeldía y amor por la música. Su bajo ya no sonará en los escenarios, pero su espíritu seguirá vibrando en cada nota que inspire a quienes, como él, creen que el arte puede transformar vidas.