Chetumal.- La detección a tiempo de cualquier tipo de trastorno, com el síndrome del Emperador, es fundamental para emplear el tratamiento psicoeducativo adecuado al paciente, para ello, es necesario que la familia colabore y se involucre en la dinámica participando junto con los especialistas y el menor, así lo dio a conocer la licenciada en Psicología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Minerva Nieto Colín.
La especialista en psicología, y adscrita a la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 16, expuso que muchos padres se preguntan que han hecho mal, que ha ocurrido, o en que han fallado, por lo cual la licenciada explicó que existen innumerables causas genéticas, familiares y ambientales que detonan el desarrollo de este síndrome
En algunas ocasiones, continuó, se considera que ha habido un abandono de las funciones familiares, como sobreprotección, hábitos familiares determinados por la escasez de tiempo, ausencia de autoridad, permisividad y sobre todo, falta de elementos afectivos, como la calidez en la relación con los hijos.
Nieto Colín mencionó, que también se relaciona con aspectos familiares o sociales, como la permisividad o la ausencia de autoridad, aunque también influye el ambiente porque hoy los niños viven en una sociedad consumista, individualista y que prima el éxito fácil y rápido por encima de todo.
Además, suele existir una predisposición genética de carácter que explicaría por qué dentro de la misma familia y en las mismas condiciones, sólo se ve afectado un miembro, como un padre excesivamente permisivo tiene como resultado un hijo caprichoso e irresponsable, pero no un hijo violento.
Así, la permisividad puede modificar los actos de un niño, como por ejemplo hacerse vago, juntarse con malas compañías, cometer delitos; pero si hay violencia es como resultado de un proceso de deterioro personal por falta de educación, generalmente al final de la adolescencia.
Los trastornos del comportamiento en los menores cada vez son más frecuentes, y en concreto, el maltrato hacia los padres, conocido como el síndrome del Emperador o del pequeño dictador o tirano y su perfil suele ser el de un varón de unos 11-17 años o hijo único, e incluso, desde más pequeño aun.
La especialista del IMSS indicó que algunas de las características de los niños con el síndrome del Emperador son: se sienten tristes, enfadados, y/o ansiosos, sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los que están a su alrededor se lo proporcionen, baja tolerancia a la incomodidad, presentan escasos recursos para la solución de problemas o afrontar experiencias negativas, están muy centrados en sí mismos y creen que son el centro del mundo.
Suelen tener, recalcó la psicóloga del Seguro Social, una autoestima baja, carecen de empatía, les es muy difícil sentir culpa o remordimiento por sus conductas, discuten las normas y/o los castigos con sus padres, a quienes consideran injustos, malos; buscan las justificaciones de sus conductas en el exterior y culpan a los demás de lo que hacen, por tanto, esperan que sean los otros quienes les solucionen sus problemas.
Buscan constantemente atención y cuanta más se les da, más reclaman, exigen atención no sólo de sus padres, sino de todo su entorno, les cuesta adaptarse a las demandas de las situaciones extra familiares, especialmente en la escuela, porque no responden bien a las figuras de autoridad ni a las estructuras sociales establecidas.
Así mismo, Nieto Colín recomendó a los padres de familia acudir a consultar con su médico familiar para que un especialista pueda asesorarlos y empezar tratamiento inmediato. De igual forma, exhortó a los familiares a integrarse a los cursos y talleres que ofrece el Centro de Seguridad Social (CSS) como spinning, cocina, baile, yoga, entre otros, los cuales tienen como principal objetivo ofrecer opciones de sano entretenimiento y la posibilidad de desarrollar habilidades que permitan un ingreso extra. Redacción





