Productores, industria y gobierno sellan acuerdo para salvar la leche mexicana
En un esfuerzo por blindar uno de los sectores más sensibles de la canasta básica, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) convocó a un acuerdo nacional con los gigantes de la industria láctea y los representantes de los ganaderos. El objetivo es claro: garantizar la comercialización de la leche producida en México, especialmente en los periodos de mayor producción, y asegurar su abasto en las mesas de las familias mexicanas.
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La información, dada a conocer por la dependencia federal a través de su sitio oficial gob.mx/agricultura, detalla que el pacto busca construir un plan de trabajo para dar certeza a las y los productores, promover la eficiencia en la cadena de suministro y establecer mesas de diálogo permanentes. De esta forma, se busca evitar los desajustes que históricamente han afectado el ingreso de los ganaderos durante los picos de producción estacional.

¿Quiénes se sientan a la mesa?
El acuerdo, anunciado este 18 de febrero, no es menor por los actores que congrega. Del lado de la industria, se integraron las empresas que compran más del 90% de la leche nacional, representadas por la Cámara Nacional de Industriales de la Leche (CANILEC). En la lista están los nombres que dominan los refrigeradores de los mexicanos: Alpura, DANONE, LALA, Lactalis, Nestlé, Santa Clara y Sigma.
A ellos se suman la Confederación Nacional Ganadera (CNOG), que representa a los productores, y el brazo social del gobierno, Leche para el Bienestar. La reunión, encabezada por el secretario de Agricultura, Julio Berdegué Sacristán, y el titular de Leche para el Bienestar, Antonio Talamantes Geraldo, tuvo tal relevancia que, en el acto, se sumaron vía telefónica los gobernadores de los dos principales estados productores: Pablo Lemus Navarro, de Jalisco, y Teresa Jiménez Esquivel, de Aguascalientes.
¿Qué busca este frente común lácteo?
El plan de trabajo acordado no es una lista de buenas intenciones. Tiene puntos concretos que atacan los problemas estructurales del sector:
- Fortalecer la producción de leche y hacer más eficiente la cadena de suministro para que nadie pierda en el camino.
- Dar certidumbre a las y los productores, un tema clave en los meses de “estacionalidad” (cuando la producción aumenta y los precios tienden a bajar), asegurando que su trabajo tenga salida y un precio justo.
- Promover el crecimiento sostenible de toda la cadena, desde el pequeño ganadero hasta la gran industria, con el consumidor final como beneficiario.
La Secretaría de Agricultura lo resumió como un esfuerzo por “promover la estabilidad de la producción, la comercialización y el bienestar de los consumidores”.
¿Por qué es necesario este acuerdo?
El sector lácteo mexicano enfrenta retos constantes. La leche es un producto de primera necesidad, y su precio y disponibilidad impactan directamente la economía de las familias. Para los productores, la incertidumbre en la comercialización —especialmente para los pequeños y medianos— puede ser un golpe letal.
Este acuerdo busca ser un escudo contra esas crisis. Al sentar en la misma mesa a los que producen, los que industrializan y el gobierno, se crea un mecanismo para anticiparse a los problemas, en lugar de solo reaccionar cuando ya estallaron.
Fuente: agricultura/prensa
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