Un ingeniero de Quintana Roo exhibió en video el apuntalamiento de pilotes en el tramo que va de Playa del Carmen a Tulum. Personal de la obra le pidió borrar las imágenes y le bloqueó el paso con un vehículo.
Hundimiento pilotes Tramo 5 Tren Maya: Sheinbaum pide revisión
Cancún. – A través de su canal de YouTube Wil Cancún MX, el ingeniero y creador de contenido Wilberth Esquivel Zanoguera llegó a documentar un hundimiento y se topó con un muro de silencio. Primero le pidieron que dejara de grabar; luego le bloquearon la salida con un vehículo; finalmente, un encargado de vigilancia le exigió borrar el video.
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La escena ocurrió en el Tramo 5 del Tren Maya, el que conecta Playa del Carmen con Tulum, en el corazón de la Riviera Maya. Lo que Esquivel mostró en sus imágenes es, cuando menos, alarmante: pilotes hundiéndose, estructuras apuntaladas y un terreno kárstico que –como advirtieron desde 2024 activistas y especialistas– nunca fue apto para una construcción de esta magnitud.
Con base en el video difundido, se observan maniobras de apuntalamiento en las llamadas “ballenas”, las vigas principales que soportan la vía. Esquivel explicó con lujo de detalle lo que ocurre: “Lo que vimos hoy es que se están hundiendo. Por eso apuntalan las ballenas para que sustituyan el trabajo de esta viga madrina, porque esta se está hundiendo. Están excavando acá para construir zapatas superficiales que ayuden a abrazar estas para que no se les hundan” . En otras palabras: la estructura que debía ser sólida está siendo reforzada porque el terreno no la sostiene.
El Tramo 5 atraviesa una zona de suelo kárstico, caracterizado por su alta porosidad, cavernas subterráneas y una extensa red de cenotes. Este terreno es ideal para la recarga de mantos acuíferos, pero un dolor de cabeza para los ingenieros: la roca soluble genera grutas y vacíos que hacen inestable cualquier cimentación profunda. Construir un tren encima era, cuando menos, un volado. Y las imágenes de hoy sugieren que el volado se perdió.
“No hay ningún problema en este momento”
Al ser cuestionada sobre el video durante su conferencia mañanera de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum fue contundente:
“No hay ningún problema en este momento con el Tren Maya” .
Acto seguido, reconoció que había solicitado una “revisión particular” al secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jesús Esteva, para que se siente con la Defensa y emita un dictamen técnico.
Sheinbaum, cabe destacar, se deslindó del intento de censura: dijo que “no deberían haberle pedido que borrara el video” y que “hay libertad de expresión en México”. Un gesto que contrasta con la opacidad de la administración anterior, pero que no responde la pregunta de fondo: ¿el tren es seguro o no?

Un problema con antecedentes
Es importante recordar que esto no es nuevo. Desde 2024, el colectivo ambientalista Sélvame del Tren documentó afectaciones en cenotes, cavernas y ríos subterráneos en la zona del Tramo 5, así como posibles daños estructurales. El ambientalista José Urbina afirmó entonces que las columnas presentaban afectaciones derivadas de posibles fallas constructivas o de la fragilidad del terreno. Su diagnóstico fue lapidario: “Están ‘reparando’ las columnas porque seguramente se está hundiendo” .
Las advertencias no eran gratuitas. En enero de 2026, expertos ya habían señalado los riesgos de construir en suelo kárstico, advirtiendo sobre peligros de hundimiento y colapso en el tramo Cancún-Tulum. La respuesta de la administración de López Obrador fue siempre la misma: “son obras que van a quedar para la historia”. Pero la historia, parece, está escribiendo un capítulo de fallas, opacidad y silencios a medias.
La oposición exige garantías
La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán (PAN), demandó a las autoridades realizar todas las acciones de ingeniería necesarias para asegurar la estabilidad estructural del Tren Maya y prevenir cualquier riesgo que pudiera derivar en una tragedia –como la ocurrida hace unos meses en el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, con 14 víctimas mortales–. “La ciudadanía tiene derecho a conocer las condiciones de seguridad, estabilidad y viabilidad del proyecto” , sentenció.
Desde San Lázaro, el PAN también exigió a la SICT hacer pública la revisión del tramo 5. El mensaje fue claro: “No queremos más descarrilamientos” .
También hay pérdidas económicas
Cabe destacar que el Tren Maya no solo enfrenta problemas estructurales y ambientales, sino también económicos. Reportes financieros indican que el sistema continúa operando con pérdidas: cerca de 9.9 millones de pesos diarios al cierre de 2025. Los ingresos por venta de boletos, aunque han aumentado, no han sido suficientes para cubrir los costos operativos.

El director general del proyecto, Óscar David Lozano Águila, reconoció que uno de los principales retos es atraer más turismo internacional, pues actualmente la mayoría de los usuarios son viajeros nacionales. En otras palabras: una obra que costó miles de millones de pesos daña el medio ambiente, presenta fallas estructurales y, además, no es rentable.
Lo que sigue
El dictamen técnico que ordenó Sheinbaum es un primer paso necesario, pero no es suficiente. La ciudadanía –y en particular las familias de Quintana Roo que viven cerca del Tramo 5– necesita respuestas concretas: ¿los pilotes están hundidos o no? ¿Las reparaciones son correctivas o preventivas? ¿Quién pagará los sobrecostos? ¿Qué garantías hay de que el tren no va a descarrilar?
La opacidad fue el sello de las obras de AMLO. Sheinbaum tiene la oportunidad de marcar una diferencia: no con declaraciones que minimizan el problema (“no hay ningún problema”), sino con información clara, accesible y verificable. Hasta ahora, lo único claro es que el gobierno federal no quiere que se graben las obras. Y eso, por sí mismo, ya es un problema.



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