La Laguna de Xul Há, en Othón P. Blanco, se ha mantenido durante más de una década como un ejemplo de conservación ambiental y turismo responsable. Sus aguas turquesa, libres de contaminación y de accidentes náuticos, son resultado directo de la decisión tomada en 2014 por autoridades de Apiqroo, Othón P. Blanco, Bacalar y la Capitanía de Puerto, quienes restringieron la navegación de embarcaciones rápidas y motos acuáticas en el canal de Los Rápidos.
De acuerdo con Héctor Peña, presidente de Amigos de Xul Há, esta medida ha permitido que la laguna se posicione como un producto turístico sustentable de alto nivel, donde predominan la tranquilidad, la contemplación de la naturaleza y la seguridad para los visitantes.
Actualmente operan alrededor de 26 desarrollos hoteleros de baja densidad, que complementan el hospedaje con paseos acuáticos sin poner en riesgo la integridad del ecosistema. Peña subrayó que la laguna, considerada un inmenso cenote de gran profundidad, es frágil ante la erosión generada por olas de embarcaciones rápidas, por lo que la restricción ha sido clave en su preservación.
El canal de Los Rápidos, que conecta Xul Há con Bacalar a lo largo de 4 kilómetros, resguarda formaciones milenarias conocidas como estromatolitos, consideradas verdaderos tesoros biológicos. Su conservación, aseguró, es prioridad para los prestadores de servicios turísticos locales.
Además, las corrientes naturales de sur a norte han favorecido la recuperación del resto de la Laguna de Bacalar, sobre todo en temporadas de lluvias abundantes.
Peña recordó que, hace más de una década, la investigadora Luisa Falcón recomendó la construcción de andadores de madera para el aprovechamiento racional de los humedales, propuesta que se mantiene vigente como parte de la visión de turismo ecológico de la zona.
Con estas medidas, la Laguna de Xul Há se reafirma como un santuario natural, donde la conservación y el turismo sustentable van de la mano.
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