El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha respondido a las críticas del Gobierno texano respecto a la política migratoria del país, calificándolos como “malos gobernantes y malos cristianos”. La controversia se desató tras la muerte de dos migrantes en el río Bravo, donde Texas instaló un cerco de boyas y alambre de púas.
López Obrador cuestionó la actuación de las autoridades texanas y expresó indignación por la falta de humanidad en su enfoque hacia los migrantes. Acusó a Texas de actuar de manera inhumana e inmoral y destacó que sus acciones violan tratados bilaterales de aguas y derechos humanos.
El mandatario mexicano también mostró su preocupación por la tragedia ocurrida en la frontera, donde el Gobierno mexicano reportó el hallazgo de los cuerpos de dos migrantes, uno de los cuales ha sido identificado como un migrante hondureño.
La situación ha generado tensión en ambos lados de la frontera, y el Gobierno mexicano ha enviado dos quejas diplomáticas a Washington por las obstrucciones colocadas por Texas en el río Bravo.
El presidente López Obrador reafirmó su compromiso de abordar la migración de manera humanitaria y destacó la importancia de entender las razones detrás del fenómeno migratorio en lugar de simplemente bloquearlo.
Las declaraciones del mandatario mexicano y la respuesta del Gobierno texano han intensificado la controversia sobre la política migratoria en la región y han aumentado la preocupación por la seguridad y bienestar de los migrantes que buscan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.
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