La noche del sábado 9 de noviembre, un ataque armado en el bar“Los Cantaritos”de Querétaro dejó un saldo trágico de 10 muertos y 13 heridos, lo que ha generado una creciente preocupación por la creciente violencia en la región. El consultor en seguridad pública, David Saucedo, calificó este atentado como un acto de “narcoterrorismo”, subrayando que las víctimas no tenían vínculos con actividades criminales.
Un ataque dirigido al CJNG en un espacio público
En entrevista con Aristegui en Vivo, Saucedo explicó que, según fuentes extraoficiales de las autoridades, el ataque estuvo dirigido a un presunto integrante delCártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), quien se encontraba en el bar en el momento del tiroteo. Sin embargo, destacó que la violencia no se limitó a los presuntos criminales, ya que también murieron personas inocentes que no tenían ningún vínculo con el crimen organizado.
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“Este tipo de ataques no pueden justificarse, incluso si las víctimas fueran narcotraficantes de alto perfil. No se puede aceptar que se ataque en un lugar público y se mate a personas que no tienen actividad criminal”, señaló el experto.
Disputa entre cárteles en Querétaro
Saucedo también detalló que en Querétaro operan al menos cuatro grupos criminales: el CJNG, el Cártel de Santa Rosa de Lima, La Familia Michoacana y un grupo local conocido como“Los Hades”, dedicado al robo de combustible. En particular, destacó la rivalidad entre el CJNG y el Cártel de Santa Rosa de Lima en la zona metropolitana de Querétaro.
“Este ataque podría ser una extensión de la violencia que actualmente se vive en Guanajuato, donde estos mismos grupos se disputan el control de actividades ilícitas como la venta de drogas, extorsión, cobro de piso y la extracción ilegal de combustible de los ductos de Pemex“, dijo Saucedo.
Aumento de la violencia en Querétaro
Aunque Querétaro había sido considerado un estado relativamente tranquilo, en los últimos años se ha observado un incremento significativo en los homicidios, con un aumento del 50% en los últimos dos años. A pesar de esta tendencia, el aumento en la violencia ha sido “casi imperceptible” debido a que la tasa de homicidios en el estado sigue siendo baja en comparación con entidades vecinas como Guanajuato o Michoacán.
David Saucedo advirtió que la percepción de tranquilidad en Querétaro está “llegando a su fin”, ya que los grupos criminales han comenzado a repartirse el territorio y a expandir sus actividades, con la complacencia o incluso la satisfacción de las autoridades locales.
La difícil captura de los responsables
El consultor en seguridad también señaló que, aunque es posible que las autoridades logren detener a los autores materiales del ataque, no se espera que se capture a los autores intelectuales del atentado. Puso como ejemplo la falta de avances en la captura de Ricardo Ruiz Velasco, alias “El Doble Erre”, líder regional del CJNG en Michoacán, Querétaro y Guanajuato, quien es considerado uno de los lugartenientes más cercanos a Nemesio Oseguera, “El Mencho”, el líder máximo de la organización.
“Es probable que este ataque se haya llevado a cabo con el conocimiento o la aprobación del ‘Doble Erre’, y que forme parte de una estrategia para incrementar la actividad criminal en Querétaro. Sin embargo, dudo que las autoridades lleguen a capturarlo, a pesar de las órdenes de captura y extradición que existen sobre él”, afirmó Saucedo.
¿Qué sigue para Querétaro?
Con el aumento de la violencia en Querétaro y la confirmación de la presencia de múltiples cárteles, las autoridades locales y federales tendrán que intensificar sus esfuerzos para frenar la expansión de la violencia y garantizar la seguridad en el estado. Sin embargo, David Saucedo expresó su escepticismo sobre si las autoridades realmente irán hasta las últimas consecuencias para desmantelar a las cúpulas del crimen organizado, que parecen estar operando con impunidad en la región.
La masacre en “Los Cantaritos” es solo un ejemplo más de la creciente violencia en Querétaro, una entidad que, aunque históricamente había sido vista como una de las más tranquilas del país, ahora se enfrenta a una nueva realidad marcada por el narcotráfico y los enfrentamientos entre cárteles. La pregunta que persiste es si el estado y el gobierno federal podrán hacer frente a esta creciente amenaza criminal.