Cancún.- Más que una conmemoración, la marcha del 8 de marzo en Cancún se convirtió en un grito colectivo contra la violencia que enfrentan las mujeres en Quintana Roo y cerca de cinco mil participantes salieron a las calles este domingo para exigir justicia, seguridad y políticas públicas efectivas que frenen los feminicidios y agresiones de género en la entidad.

Desde las 16:00 horas comenzaron a reunirse en el Malecón Tajamar mujeres de todas las edades, en su mayoría vestidas de morado, una hora después, el contingente avanzó por la avenida Nichupté y posteriormente por la avenida Tulum, hasta llegar al Palacio Municipal de Benito Juárez, donde concluyó el recorrido cerca de más 6:30 de la tarde.
La protesta estuvo encabezada por colectivos de búsqueda y familiares de víctimas, quienes colocaron en la Glorieta del Ceviche una pancarta con el nombre y rostro de un joven Alejandro “N” acusado de abuso sexual, como acto de denuncia pública y en ese punto también realizaron pintas y consignas para señalar a presuntos agresores y visibilizar casos que, afirmaron, permanecen sin resolver.
Las consignas se centraron en la exigencia de un alto a los feminicidios, a la violencia sexual y a la impunidad, madres de jóvenes desaparecidas clamaron por avances en las investigaciones, mientras otras mujeres denunciaron violencias psicológicas, económicas, físicas y obstétricas que, señalaron, forman parte de una problemática estructural.

Durante la movilización se recordó que Quintana Roo figura entre los estados con mayores índices de violencia contra las mujeres, las activistas señalaron que la entidad ocupa los primeros lugares en trata de personas y en llamadas al 911 por violencia de pareja en el municipio de Benito Juárez, además de que, a nivel nacional, siete de cada diez mujeres mayores de 15 años han experimentado algún tipo de violencia.
Aunque algunas manifestantes realizaron acciones simbólicas como lanzar pintura morada y efectuar pintas en espacios públicos, la jornada transcurrió sin enfrentamientos y bajo un operativo de seguridad integrado principalmente por personal femenino de Tránsito, Protección Civil, Derechos Humanos y Bomberos.
A lo largo del recorrido se sumaron estudiantes, trabajadoras, activistas, así como hombres y niños que acompañaron la movilización en respaldo a la causa y entre batucadas y consignas el mensaje fue claro: la exigencia de justicia y de condiciones reales de seguridad para las mujeres en Cancún.

La marcha cerró con un pronunciamiento colectivo frente al Palacio Municipal, donde reiteraron que el 8 de marzo no es una fecha de celebración, sino de memoria y lucha permanente.
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