La llegada del nuevo obispo de la Diócesis de Cancún-Chetumal será un acontecimiento histórico y de gran trascendencia para la Iglesia católica en la región, afirmó Gustavo Rodríguez Vega, administrador apostólico de la diócesis.
Explicó que, tras el fallecimiento del anterior obispo, Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, el Santo Padre lo designó como administrador apostólico para dar continuidad al trabajo pastoral y mantener el orden eclesiástico hasta la toma de posesión del nuevo prelado, Salvador González Morales, prevista para el próximo viernes 27 de febrero.

Rodríguez Vega subrayó que la comunidad católica ha permanecido atenta a cada uno de los procesos desarrollados durante este periodo de transición, el cual culminará con la entrega formal de la diócesis al nuevo obispo.
Por su parte, Mauro Noriega, vicario de Pastoral, dio a conocer el programa oficial de la toma de posesión, el cual contempla tres momentos principales. El primero será el acto protocolario de bienvenida, programado a las 9:00 de la mañana en la parroquia de la Sagrada Familia, en Cancún, con la presencia de autoridades eclesiásticas, comunidad católica y autoridades civiles, entre ellas la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama.

Posteriormente, alrededor de las 9:30 de la mañana, se realizará una procesión hacia la Catedral de Cancún-Chetumal, donde a las 10:00 horas Monseñor Salvador González Morales llevará a cabo la profesión de fe y el juramento de fidelidad. Finalmente, a las 12:00 del mediodía, se celebrará la solemne eucaristía de toma de posesión en el Centro de Convenciones de Cancún.
En materia de logística, se informó que para la misa en el Centro de Convenciones se implementará un sistema de brazaletes de acceso, los cuales serán distribuidos a través de parroquias y decanatos. El recinto abrirá sus puertas a partir de las 10:30 de la mañana y contará con accesos diferenciados para fieles, invitados especiales, clero y medios de comunicación.

Se espera la asistencia de aproximadamente 2 mil 700 personas, entre cardenales, obispos, sacerdotes, religiosas, autoridades de los tres niveles de gobierno, representantes del sector empresarial, bienhechores y agentes de pastoral, tanto locales como de otras diócesis. Los actos previos, como el acto protocolario y la profesión de fe en la catedral, serán abiertos al público en general, sin necesidad de brazalete.
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