La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su nuevo informe 2025 sobre vigilancia antimicrobiana (GLASS), en el que señala que entre 2018 y 2023, la resistencia bacteriana aumentó en más del 40 % de las combinaciones de patógenos y antibióticos monitoreadas.
En 2023, aproximadamente uno de cada seis casos confirmados de infecciones bacterianas comunes ya eran resistentes a los antibióticos disponibles.
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Regiones más afectadas y bacterias críticas
Según el informe, las zonas con tasas más elevadas de resistencia incluyen el Sudeste Asiático y la región del Mediterráneo Oriental, donde hasta una de cada tres infecciones es resistente a tratamientos estándar.
En África, la resistencia a los antibióticos usados como primera opción en infecciones de sangre ya supera el 70 % en algunos casos.
Las bacterias Gram negativas, como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae, son especialmente problemáticas, presentando resistencia a medicamentos como cefalosporinas de tercera generación, carbapenémicos y fluoroquinolonas.

Consecuencias y llamado urgente
La OMS advierte que esta tendencia podría revertir décadas de avances médicos: procedimientos como cirugías, quimioterapia o tratamientos intensivos serían mucho más riesgosos si las infecciones no pueden controlarse.
El director general Tedros Adhanom subrayó que es indispensable usar antibióticos con responsabilidad, fortalecer diagnósticos, accesibilidad de medicamentos de calidad y fomentar la innovación en nuevos tratamientos.
¿Cómo llegamos aquí?
El informe puntualiza que el uso excesivo e inapropiado de antibióticos en humanos, animales y agricultura acelera este fenómeno. También se destaca que muchos países carecen de sistemas de vigilancia adecuados, lo que impide una respuesta eficaz.
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