El 17 de octubre, en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el relator especial de la ONU, Olivier De Schutter, hizo un dramático llamado de atención sobre la crisis de deuda que asola a los países en desarrollo. Este problema, que ha sido exacerbado por la pandemia de Covid-19 y el aumento de los tipos de interés, amenaza con hundir a millones en la miseria, mientras el sistema financiero internacional parece incapaz de gestionar la crisis.
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Una Llamada a la Conciencia Global
De Schutter, experto en pobreza y derechos humanos, advirtió que el sistema actual es desigual, beneficiando a países de renta alta mientras las naciones en desarrollo quedan atrapadas en un ciclo de pobreza. “El sistema actual está atrapando a demasiados países en un ciclo de pobreza”, afirmó en un comunicado. Con 3,3 mil millones de personas en países donde los gastos en intereses superan a los destinados a servicios públicos esenciales como educación y salud, la situación es alarmante.

El Impacto de la Deuda en la Vida Cotidiana
La crisis de deuda no es solo un problema económico; es una crisis humanitaria. Según De Schutter, es “aberrante” que los pagos de la deuda se realicen a expensas de la educación y atención sanitaria de los niños. Esta realidad impacta directamente en el bienestar de las generaciones futuras, creando un ciclo vicioso de pobreza y falta de oportunidades. En muchos casos, los países están priorizando el pago de intereses a prestamistas internacionales sobre la inversión en sus ciudadanos.
Un Sistema que No Responde
A pesar de las advertencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2020, que instó a los países del G20 a aumentar la ayuda para la reestructuración de la deuda, la respuesta ha sido insuficiente. Las instituciones financieras internacionales, los Estados y los prestamistas privados no han tomado las medidas necesarias para aliviar la carga de la deuda en las naciones más vulnerables. La inacción de estos actores pone en riesgo el futuro de millones y perpetúa la pobreza en el Sur Global.
La Necesidad de Reformas Estructurales
De Schutter hizo un llamado a los gobiernos de los países en desarrollo para que promulguen leyes que obliguen a los acreedores privados a participar en el alivio de la deuda. Esta acción es vital para permitir que los países destinen sus recursos a necesidades urgentes en lugar de a reembolsos que benefician a las élites globales. La reforma del sistema financiero internacional también es esencial para que se alinee con los derechos humanos y las necesidades de los más vulnerables.

Un Nuevo Enfoque: Inversión en el Futuro
La solución a la crisis de deuda, según De Schutter, no radica en impulsar el crecimiento económico a cualquier precio o en imponer políticas de austeridad. En cambio, aboga por la cancelación o reestructuración de la deuda, enfocándose en la inversión pública y la protección social. Este enfoque no solo aliviaría la carga inmediata, sino que también ofrecería una perspectiva de prosperidad a largo plazo para las comunidades afectadas.
La Alarma Suena en el Escenario Global
A medida que las voces se multiplican, la comunidad internacional debe escuchar el llamado de De Schutter y actuar con urgencia. La crisis de deuda es un fenómeno global que requiere soluciones globales, y el tiempo para la acción es ahora. Los líderes deben trabajar juntos para establecer un sistema financiero más equitativo que priorice a las personas sobre los intereses económicos.

Fuentes: Latinus
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