La iglesia Lake Street muestra a niño Jesús esposado y cubierto con manta de detención, desatando debate nacional
La instalación navideña de una iglesia bautista en Evanston, al norte de Chicago, ha desatado una ola de críticas, debates y reflexiones sobre la política migratoria en Estados Unidos. Se trata de un pesebre no tradicional, en el que el niño Jesús aparece esposado y cubierto con una manta de papel aluminio como las usadas en los centros de detención para migrantes, mientras María y José portan máscaras antigás.
La escena, inspirada en las políticas migratorias reforzadas bajo la administración de Donald Trump, busca —según sus autores— conectar la historia sagrada con las realidades que viven miles de familias migrantes en el país.

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La iglesia bautista Lake Street, responsable de la instalación, explicó que el concepto nació de una pregunta:
“Si Jesús hubiese nacido en Estados Unidos ahora, ¿cómo sería su pesebre?” Esa reflexión llevó a reinterpretar el nacimiento desde una perspectiva contemporánea, dolorosa y polémica, pero basada en paralelismos históricos.

Un pesebre convertido en denuncia visual
De acuerdo con Jillian Westerfield, ministra asociada y encargada del proyecto, la intención fue representar una escena de “separación familiar forzada”, inspirada en la huida de la Sagrada Familia tras la persecución del rey Herodes. Para ella, la conexión es clara:
“Vimos paralelos entre una familia obligada a huir y las que hoy enfrentan detención, deportación y violencia”, explicó.
El pesebre rompe completamente con la iconografía navideña tradicional. En lugar de pastores y ángeles, hay agentes con chalecos verdes que llevan la leyenda ICE. José y María usan máscaras para protegerse de gases lacrimógenos; el niño Jesús aparece con las manos atadas y cubierto con papel aluminio, una imagen que recuerda las fotografías difundidas desde los centros migratorios de Estados Unidos.
Westerfield afirmó que esta representación no es ficción:
“El niño Jesús maniatado es algo que vimos en Chicago durante la operación migratoria ‘Midwest Blitz’”.
Las máscaras de María y José, añadió, hacen referencia a los gases utilizados incluso contra periodistas, vecinos y hasta niños durante momentos de tensión en Chicago y Evanston. “Nadie debe ser tratado así”, sostuvo.

Entre indignación, vandalismo y reflexión comunitaria
Las imágenes no tardaron en generar reacciones intensas. Para algunos residentes, la instalación es “herejía”, “blasfemia” o un uso inadecuado de símbolos religiosos. Para otros, es un recordatorio incómodo pero necesario sobre cómo son tratadas miles de familias migrantes en la frontera y dentro del país.
La tensión llegó al punto de que desconocidos retiraron la máscara de María y cortaron las bridas que sujetaban las manos del niño Jesús. La iglesia decidió reponerlas, reafirmando que el mensaje debía mantenerse intacto, aunque incomodara.
Westerfield respondió a las críticas insistiendo en que la intención no es partidista, sino moral.
“Este no es un problema de un gobierno particular. Es una herida de larga data. Nadie ha hecho lo suficiente para cuidar a quienes migran huyendo del peligro”, declaró.

Un llamado a mirar la humanidad detrás de la migración
Para Michael Woolf, reverendo jefe de la iglesia, el objetivo principal es que la gente no se quede en la imagen del pesebre, sino que piense en las familias reales que enfrentan separación, detención y deshumanización.
“Esperamos que esta conversación impulse a las personas a actuar, independientemente de su fe”, dijo.
La iglesia, conocida por su activismo y por servir como santuario para indocumentados, no es ajena a las instalaciones polémicas. En 2023, su pesebre mostró al niño Jesús rodeado de escombros, en referencia a las víctimas de la guerra en Gaza. Este año, su mensaje apunta a la migración, un tema especialmente sensible en Chicago, donde el despliegue de la Guardia Nacional y las redadas migratorias han marcado a la comunidad.
El pesebre ha encendido un debate nacional sobre los límites del arte religioso, la responsabilidad moral de las congregaciones y el uso de símbolos sagrados para exponer injusticias contemporáneas. Pero para sus creadores, el fondo es claro: recordar que, según la misma Biblia, Jesús, María y José también fueron migrantes huyendo de la violencia.
Fuente: López Dóriga





