Primodelincentes: cuando rehabilitar sale mejor que castigar
El estado de Chiapas ha logrado una significativa reducción en los índices delictivos gracias a una estrategia integral de seguridad que incluye la rehabilitación de jóvenes.
Durante la conferencia matutina del 18 de agosto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mencionó que esta iniciativa, implementada en coordinación con el gobierno estatal, la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad de Chiapas, se ha enfocado en un modelo que rehabilita a los “primodelincuentes”.
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Estos jóvenes son canalizados a centros especializados para recibir apoyo terapéutico y médico, con el objetivo final de reincorporarlos a la sociedad. El éxito de este programa ha sido tal que Chiapas aspira a ser reconocida como la capital más segura del país. La estrategia ha captado la atención del gobierno federal, que busca replicar este modelo en otras entidades para combatir el delito desde sus causas.
El subsecretario de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, José Luis Rodríguez, ha manifestado su interés en trabajar con las fiscalías estatales de todo el país para implementar un programa similar, basado en el modelo de Chiapas y el que ya se ha aplicado con éxito en la Ciudad de México bajo el nombre de “Reconecta con la Paz”.

La historia del primodelincuentes: entre el error y la esperanza
El término primodelincuente define a una persona que comete un delito por primera vez, sin tener antecedentes penales. Este concepto, que se utiliza en el ámbito jurídico y criminológico, distingue a estos infractores de los reincidentes, quienes cometen delitos de forma repetida.
La razón principal de esta distinción es que la criminología reconoce que la delincuencia inicial a menudo es resultado de circunstancias externas como la falta de oportunidades, la pobreza o la exposición a un entorno de riesgo. Por lo tanto, el enfoque no es el mismo que con un delincuente habitual, buscando una solución que vaya más allá del castigo.
La historia del término está ligada a la evolución de las teorías criminológicas y de la justicia penal, especialmente a partir del siglo XX. Inicialmente, la justicia se enfocaba únicamente en el castigo, sin considerar el historial del individuo. Sin embargo, con el surgimiento de movimientos que buscaban la rehabilitación y la prevención, se comenzó a ver la delincuencia como un problema social que podía ser tratado.
El concepto de primodelincuente permitió a los sistemas judiciales desarrollar programas y penas más flexibles, como el trabajo comunitario o la rehabilitación, en lugar de la prisión. Así, se dio paso a un modelo de justicia que busca la reinserción social en lugar de solo la punición, evitando que un primer error se convierta en una carrera criminal.
Rehabilitación y reinserción social
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el programa de Chiapas es similar a la iniciativa que se llevó a cabo cuando estuvo al frente del gobierno de la Ciudad de México. El modelo se apoya en centros específicos donde los participantes reciben terapia, capacitación y el apoyo necesario para superar las adicciones y las condiciones que los llevaron a delinquir. La idea es que un primer error no defina el resto de la vida de un joven, dándoles la oportunidad de reconstruir sus vidas a través de un proceso de reinserción en lugar de una sentencia tradicional.
Este enfoque de rehabilitación ha demostrado ser una herramienta efectiva para reducir la reincidencia. Los jóvenes que completan este tipo de programas tienen una probabilidad mucho menor de volver a cometer una conducta delictiva. A través de talleres cognitivos, apoyo psicológico y la promoción de un sentido de comunidad, los participantes aprenden a tomar decisiones más racionales y a desarrollar herramientas para enfrentar los desafíos de la vida sin recurrir a la violencia o el delito.
Un modelo que busca expandirse
El programa chiapaneco se asemeja a una iniciativa previa en la Ciudad de México, donde los jóvenes primodelincuentes tenían la oportunidad de evitar una sentencia tradicional a través de terapias, apoyo y trabajo comunitario. Ahora, con el nuevo gobierno federal, la intención es llevar este modelo a una escala nacional. El subsecretario José Luis Rodríguez buscará trabajar de cerca con las fiscalías de los estados para adaptar e implementar el programa con el objetivo de dar a los jóvenes en conflicto con la ley una nueva oportunidad.
El enfoque de las autoridades es que la justicia no se limite solo al castigo, sino que también se centre en la prevención y la rehabilitación. La expansión de este tipo de programas a nivel nacional podría contribuir a disminuir los ciclos de violencia y a fortalecer el tejido social. El éxito de Chiapas en este ámbito demuestra que, con la coordinación adecuada y la inversión en programas de reinserción, es posible lograr una reducción notable de la delincuencia y construir comunidades más seguras.
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