Mientras se analizan los diversos proyectos que ayuden a evitar que recale el sargazo en las costas del Caribe, el secretario de ecología y medio ambiente de Quintana Roo, Oscar Rebora reconoció que la llegada del sargazo depende de muchos factores y aunque están preparados para la temporada solo se contemplan acciones de contención mas no así estrategia de fondo que ayuden a mitigar el impacto en las costas del estado.
La temporada inicia oficialmente a partir de abril y ante la llegada anticipada de esta macro alga desde el principio de este año se ha solicitado a la Secretaría de finanzas del estado un adelanto del presupuesto y además se inició de manera anticipada también con la instalación de las barreras y otras medidas de contención coordinadas con la Secretaría de Marina para tratar el sargazo en Altamar, a fin de disminuir el impacto en las playas.

Óscar Rébora, dijo que de acuerdo con estimaciones regionales, más de 60 millones de toneladas de sargazo flotan actualmente en el Atlántico, una cifra superior a la del año pasado, cuando se reportaron alrededor de 51 millones.
El funcionario insistió en que se trata de un fenómeno natural que afecta a todo el Caribe y no exclusivamente a Quintana Roo, aunque admitió que existe una correlación con el cambio climático, el calentamiento de los océanos y la acidificación del mar, factores que podrían incrementar el volumen en los próximos años.

Como parte de las acciones preventivas, se adquirieron 7.5 kilómetros adicionales de barreras antisargazo: 2.5 kilómetros ya fueron entregados y el resto está por llegar para su instalación y sumarían más de 9 mil kilómetros protegidos, además, se reforzó la coordinación con la Secretaría de Marina para atender el sargazo en altamar y reducir el impacto en playas.
Los trabajos incluyen anclaje de barreras, monitoreo constante y labores de recolección temprana que se han reforzado especialmente en los mi de Playa Del Carmen, Tulum, Puerto Morelos y en zonas de Mahahual, aunque reiteró que la situación “es preocupante”, también reconoció que el fenómeno podría intensificarse en los próximos años debido a factores climáticos globales pero se continúa sin acciones que ayuden a resolver el problema de fondo.
Explicó que la llegada del alga depende de múltiples variables como corrientes marinas, dirección de los vientos, temperatura del agua y fenómenos hidrometeorológicos e incluso señaló que el año con mayor presencia de sargazo flotante no necesariamente coincide con el de mayor recale en las costas del estado.

Sin embargo, insistió en que el crecimiento sostenido de la macroalga representa un desafío estructural que rebasa las acciones de contención temporales, especialmente en temporadas de alta acumulación.
En el ámbito turístico, el funcionario aseguró que no existe evidencia de que la presencia de sargazo provoque caídas en la ocupación hotelera y sostuvo que Quintana Roo es un destino consolidado que no depende exclusivamente del modelo de sol y playa, sino que ofrece alternativas como cenotes, selvas y turismo de naturaleza.
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