Aunque el gobierno de Quintana Roo reporta estabilidad en la presencia del gusano barrenador del ganado, la propia Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE) admitió que la cifra oficial podría estar por debajo de la realidad, debido a que numerosos productores atienden las heridas de manera directa y sin notificar a las autoridades sanitarias.
Hasta ahora, el estado suma 177 casos confirmados, de los cuales solo 31 permanecen activos y ninguno ha derivado en la muerte de animales, asi lo indicó Jorge Aguilar Osorio, titular de la SEDARPE, quien señaló que el conocimiento adquirido por ganaderos y ganaderas para tratar las lesiones reduce los reportes formales, lo que dificulta tener un panorama exacto del avance de la plaga.

“Muchos prefieren curar al animal inmediatamente, porque si no tiene arete podría perder valor comercial. Eso hace que no siempre se registre cada caso”, indicó.
Abundó que la mayor parte de los reportes se concentra en la zona sur del estado: Othón P. Blanco y Bacalar reúnen entre el 60 y 70% de los casos detectados este año y en tercer lugar aparece José María Morelos, donde se notificó un pequeño repunte, mientras que en el resto del territorio el comportamiento se mantiene estable.
Dijo que aunque la afectación es mayormente en bovinos, la enfermedad puede propagarse a cualquier animal de sangre caliente ya que en meses recientes se detectaron dos casos aislados en mascotas, uno en Tulum y otro en Playa del Carmen, que quedaron bajo supervisión de la Secretaría de Salud.
Pese a que el control se mantiene y no hay pérdidas de ganado, la entidad continúa sin una fecha definida para implementar la liberación de moscas estériles, herramienta clave para el control biológico de la plaga.
Aguilar Osorio, dijo que la estrategia, utilizada por Senasica en diversas regiones ganaderas del país, permite disminuir de forma drástica la reproducción del insecto que transmite el parásito.
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