Sheinbaum: Primer grito con heroínas históricas en Zócalo
La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la noche del lunes su primera ceremonia del Grito de Independencia, a casi un año de su llegada al poder. El evento, realizado en el Zócalo capitalino, se distinguió por la inclusión de figuras históricas femeninas, heroínas anónimas y grupos sociales contemporáneos. La mandataria estuvo acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba, en el 215 aniversario de la Independencia de México.
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La ceremonia marcó un hito en la historia del país, al ser la primera vez que una mujer ostenta el cargo de presidenta y encabeza la conmemoración más importante de la nación. Sheinbaum, portando la banda presidencial sobre un vestido morado, apareció en el balcón principal de Palacio Nacional para la tradicional arenga frente a una multitud de miles de personas.


Arengas con Símbolos Históricos
La alocución de Sheinbaum se apartó del protocolo tradicional al incluir personajes que no siempre han sido protagonistas en la narrativa oficial. La mandataria arengó a Leona Vicario y Josefa Ortiz Téllez Girón, mujeres fundamentales en la lucha insurgente. Leona Vicario, por ejemplo, es recordada como la primera periodista de México, mientras que Josefa Ortiz jugó un papel crucial al alertar a los líderes de la conspiración de Querétaro.
Además de ellas, la presidenta arengó a otras figuras menos conocidas, pero igualmente vitales en la historia de la Independencia, como Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina, “La Capitana”, una insurgente reconocida por su liderazgo. Este reconocimiento subrayó el mensaje de reivindicar el papel de las mujeres en la historia y su relevancia en la lucha por la libertad.

La presidenta extendió su discurso para reconocer a las “heroínas anónimas” y a las “mujeres indígenas”, conectando el pasado con la lucha por la igualdad de género y los derechos de las comunidades originarias. En un gesto de apertura, también arengó a “nuestras hermanas y hermanos migrantes”, conectando la historia con los desafíos sociales y de movilidad humana actuales.
Un Grito de Inclusión y Soberanía
El Grito de la presidenta Sheinbaum integró conceptos que han sido pilares de su discurso político. Al elevar su voz por la libertad, la igualdad, la justicia y la democracia, la mandataria reforzó los principios fundamentales de su gobierno. La arenga a un “México independiente, libre y soberano” cerró su discurso, reafirmando los valores fundacionales de la nación en un contexto global cambiante.
La ceremonia tuvo un impacto histórico al ser la primera vez que una mujer dirige el evento. Expertos han señalado que este acto abre un espacio que, por tradición, había estado reservado exclusivamente para los hombres en la máxima esfera del poder. Es un punto de inflexión que refleja la nueva era política del país.



Una Noche de Fiesta y Simbolismo
El evento en el Zócalo se desarrolló en un ambiente festivo. El programa artístico incluyó a La Arrolladora Banda El Limón, a la cantante Alejandra Ávalos, y al colectivo “Legado de Grandeza”, quienes interpretaron el himno migrante, alineado con el mensaje de la presidenta.
La vestimenta de la presidenta Sheinbaum también tuvo un significado profundo. El vestido de color morado que lució se interpretó como un guiño al movimiento feminista. Un detalle significativo es que la banda presidencial fue confeccionada por mujeres militares, un gesto que refuerza el mensaje de género de su administración. La presencia de mujeres cadetes del Heroico Colegio Militar en la entrega de la Bandera de México a la presidenta también acentuó la presencia femenina en los actos centrales.
Con una asistencia estimada de casi 140,000 personas, la multitud en la plancha del Zócalo celebró este evento histórico. La ceremonia, que ha evolucionado a lo largo de 215 años, demostró su capacidad para adaptarse a los tiempos y a los líderes que lo encabezan, marcando un nuevo capítulo en la tradición cívica de la nación.





