Talleres comunitarios en Villas Otoch Paraíso: 120 beneficiarios concluyen capacitación
Abriendo Puertas clausura talleres comunitarios que impulsan el autoempleo y la economía solidaria en Cancún.
No fue una clausura más. En el fraccionamiento Villas Otoch Paraíso, decenas de mujeres y familias cerraron un ciclo que empezó con herramientas en las manos y terminó con algo mucho más valioso: la certeza de que sí se puede.
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La asociación Abriendo Puertas en Quintana Roo A.C. concluyó una serie de talleres comunitarios en Villas Otoch Paraíso que durante semanas transformaron vidrio reciclado en arte, hilos en tejidos y resina en piezas únicas. Más de 120 beneficiarias y beneficiarios recibieron su constancia, pero lo que realmente se llevaron fue un oficio.
Vidrio, tejido y resina: Los talleres que abren puertas
El programa, impulsado por la Secretaría del Bienestar a través de “Unidos para Transformar”, no llegó con discursos. Llegó con acción. Los talleres de reciclado de vidrio, tejido y resina epóxica convirtieron una sala comunitaria en una pequeña fábrica de sueños.
Mujeres que nunca habían sostenido un pincel aprendieron a darle brillo a lo que otros desechaban. Manos que solo conocían el quehacer doméstico descubrieron que también pueden crear, vender y generar ingresos para sus casas.
Karime Osorio, presidenta y fundadora de Abriendo Puertas, lo soltó con emoción durante la clausura:
“Clausuramos con mucha emoción los talleres de manualidades en Villas Otoch Paraíso, donde decenas de mujeres y familias culminaron este proceso lleno de aprendizaje, creatividad y crecimiento personal”.
Y sí, se notaba. Cada pieza exhibida tenía una historia. Cada rostro, una mezcla de orgullo y ganas de más.
Más que manualidades: Un golpe al tejido social dañado
Villas Otoch Paraíso no es cualquier colonia. Es un territorio que durante años ha librado batallas contra el abandono institucional, la violencia y la falta de oportunidades. Por eso, lo que pasó aquí no es un simple taller de manualidades. Es una intervención quirúrgica en el tejido social.
Las beneficiarias no solo aprendieron a hacer artesanías. Aprendieron que pueden organizarse, que su trabajo tiene valor y que la economía solidaria no es un concepto bonito, sino una alternativa real para salir adelante.
La presidenta de la asociación fue clara: estos espacios impulsan autonomía económica. Dicho en cristiano: las mujeres de Villas Otoch ahora pueden poner un negocio desde su casa, vender sus piezas y aportar dinero sin tener que salir de su comunidad.
El respaldo que llegó para quedarse
Nada de esto habría sido posible sin el respaldo de la Secretaría del Bienestar. El programa “Unidos para Transformar” metió reversa a la lógica de los escritorios fríos y llevó recursos directos a quienes más los necesitan.
Pero el crédito real se lo llevan las 120 personas que no faltaron, que se equivocaron, que volvieron a intentarlo y que este día recibieron su reconocimiento entre aplausos y lágrimas contenidas.
¿Y ahora qué viene?
Abriendo Puertas no se va. Ese fue el mensaje subterráneo de la clausura. La asociación tiene claro que esto apenas empieza. Ya están mirando hacia otras colonias del estado con la misma receta: formación, acompañamiento y dignidad.
Karime Osorio lo resumió así: “Seguir abriendo puertas para transformar vidas en Quintana Roo”.
Suena a lema. Pero en Villas Otoch Paraíso, ya suena a realidad.
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