El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en Washington a líderes y representantes de más de 40 países que acudieron a la primera reunión de la Junta de Paz, un organismo impulsado por el mandatario para resolver conflictos internacionales, comenzando por la reconstrucción y estabilización de la Franja de Gaza.
“Creo que es la junta directiva más importante, sin duda en términos de poder y prestigio. Nunca ha habido nada parecido, porque estos son los líderes mundiales más importantes”, declaró Trump al abrir la cita en el edificio del antiguo Instituto de Paz de Estados Unidos, que recientemente fue renombrado con su nombre.
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Compromisos financieros y fuerza de estabilización
Previo a la reunión, Trump anunció en su red Truth Social que los miembros de la Junta habían comprometido más de 5,000 millones de dólares para esfuerzos humanitarios y de reconstrucción en Gaza, además de miles de efectivos para una Fuerza Internacional de Estabilización que apoyará a la policía local.
Durante la sesión, la Casa Blanca precisó que los compromisos superan los 6,500 millones de dólares, con contribuciones destacadas de Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que cada uno prometió al menos 1,000 millones . El propio Trump indicó que Estados Unidos aportaría 10,000 millones de dólares al organismo.

En materia de seguridad, Indonesia emergió como el principal contribuyente con una oferta de 8,000 soldados, casi la mitad de los 20,000 efectivos que se buscan para la fuerza internacional . Marruecos anunció que enviará policías y oficiales, convirtiéndose en el primer país árabe en hacerlo.
El mayor general Jasper Jeffers, comandante estadounidense de la fuerza, confirmó que Albania, Kazajistán y Kosovo también enviarán tropas, y que un oficial indonesio fungirá como su adjunto.
Participación internacional y escepticismo europeo
La convocatoria logró reunir a más de 40 naciones, aunque con distintos niveles de involucramiento. Países como Argentina, Albania, Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya, Egipto, El Salvador, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Kuwait, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán y Vietnam han confirmado su membresía.
Sin embargo, varios aliados tradicionales de Estados Unidos, como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Noruega y Suiza, decidieron no unirse al organismo y asistieron únicamente como observadores, expresando reservas sobre la iniciativa y su posible competencia con Naciones Unidas.
El primer ministro de Albania, Edi Rama, defendió la iniciativa en la reunión: “Pero si ayuda a sacudir a ese gigante agonizante y, si Dios quiere, despertarlo, entonces Dios bendiga la Junta de Paz”.
El desafío del desarme de Hamas
A pesar del optimismo mostrado por la administración Trump, persisten interrogantes fundamentales sobre la implementación del plan. El desarme de Hamas, condición central del acuerdo de cese al fuego de octubre de 2025, sigue sin resolverse.
El grupo militante ha mostrado poca disposición a entregar sus armas, condicionando cualquier movimiento a la retirada total de las fuerzas israelíes.
Nickolay Mladenov, alto representante para Gaza nombrado por Estados Unidos, anunció el inicio de la contratación para una fuerza policial post-Hamas, indicando que 2,000 personas solicitaron en las primeras horas.
No obstante, informes de inteligencia israelí señalan que Hamas continúa consolidando su influencia en Gaza mediante la colocación de leales en puestos gubernamentales.
El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Gideon Saar, quien representó a su país en lugar del primer ministro Benjamin Netanyahu, exigió “un proceso fundamental de desradicalización” en Gaza.
Críticas y futuro del organismo
La Junta de Paz ha generado controversia por su estructura y membresía. Según su estatuto, la membresía temporal es gratuita, pero un asiento permanente requiere un pago de 1,000 millones de dólares en efectivo durante el primer año . Trump ejercerá poder de veto sobre las decisiones y podrá permanecer como presidente incluso después de dejar el cargo.
Críticos ven al organismo como un intento de crear un rival para Naciones Unidas, algo que funcionarios de la administración niegan . El Vaticano, a través del Papa Leo XIV, declinó la invitación a unirse, argumentando que la ONU debería liderar cualquier esfuerzo de pacificación.
La reunión concluyó con la promesa de continuar los trabajos para implementar la fase dos del plan de paz, que contempla proyectos de reconstrucción masivos, incluyendo 100,000 viviendas permanentes, 200 centros educativos y 75 instalaciones médicas en la ciudad de Rafah.
Fuentes: López Dóriga
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