La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán alcanzó este fin de semana un nuevo nivel de tensión. El presidente Donald Trump lanzó un ultimátum de 48 horas a Teherán para que reabra por completo el estrecho de Ormuz, amenazando con destruir las plantas eléctricas iraníes en caso de incumplimiento.
“Si Irán no abre el estrecho, Estados Unidos destruirá varias centrales eléctricas. Empezando por la más grande”, escribió Trump en su cuenta de Truth Social la noche del sábado, fijando el plazo desde ese momento . Horas antes, el mandatario había declarado que “el estrecho se abrirá solo”, pero la narrativa cambió mientras el bloqueo persiste y los precios del petróleo continúan al alza.
El estrecho de Ormuz, una vía marítima de unos 160 kilómetros que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán, es transitado por aproximadamente el 20% del petróleo que se comercializa a nivel mundial . Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, Irán ha bloqueado prácticamente el paso, reduciendo el flujo de crudo a un “goteo”.
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Irán responde con amenazas de represalia
El gobierno iraní no tardó en responder. El coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del cuartel general militar Khatam al-Anbiya, advirtió que si Estados Unidos ataca las plantas eléctricas iraníes, entonces “la infraestructura de combustible, energía, sistemas de tecnología de la información y plantas desalinizadoras utilizadas por Estados Unidos e Israel en la región serán atacadas”.
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, fue más allá en su advertencia publicada en X: “Si se atacan nuestras centrales eléctricas e infraestructura energética, la infraestructura crítica de toda la región —incluidas instalaciones energéticas y de desalinización— quedará destruida irreversiblemente y los precios del petróleo se mantendrán altos por mucho tiempo”.

Las plantas desalinizadoras son especialmente vulnerables. Países del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar dependen en más del 80% de estas instalaciones para obtener agua potable, y cualquier ataque contra ellas tendría consecuencias humanitarias inmediatas.
Ataques de largo alcance: Diego García en el punto de mira
En una demostración de su capacidad militar de largo alcance, Irán lanzó el sábado dos misiles contra la base militar de Diego García, una instalación conjunta del Reino Unido y Estados Unidos ubicada en el Océano Índico, a unos 4,000 kilómetros de distancia.
Aunque el ataque no causó daños significativos, la elección del objetivo fue interpretada como un mensaje: Irán tiene la capacidad de alcanzar blancos a miles de kilómetros. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, advirtió que ciudades europeas como Roma, París y Berlín estarían dentro del alcance de estos misiles.
Nuevos ataques en Israel: Dimona y Arad bajo fuego
Mientras tanto, en el frente israelí, misiles iraníes impactaron el sábado por la noche las comunidades de Dimona y Arad, en el desierto del Néguev, cerca de uno de los principales centros de investigación nuclear de Israel.
El Hospital Soroka de Beersheba recibió a 175 heridos, once de ellos en estado grave, incluyendo menores de edad. Las explosiones dejaron edificios destruidos y familias enteras damnificadas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó de “milagro” que no se hayan registrado víctimas fatales. “Israel y Estados Unidos están bien encaminados a alcanzar sus objetivos de guerra”, declaró.
Según información oficial, Israel detectó nuevos lanzamientos de proyectiles hacia la zona el domingo por la noche, aunque no se reportaron heridos.
El impacto económico del bloqueo
El cierre del estrecho de Ormuz está teniendo efectos inmediatos en los mercados energéticos globales. El precio del crudo Brent superó los 108 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) de Estados Unidos subió cerca de un 41% desde el inicio de la guerra.
En Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina regular aumentó 56 centavos por galón, alcanzando los 3.50 dólares . Trump ha intentado contener el alza liberando 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo y levantando temporalmente algunas sanciones al petróleo iraní.
Sin embargo, el efecto en los consumidores es ineludible. Aunque solo el 8% del petróleo importado por Estados Unidos proviene del golfo Pérsico, los precios del crudo se fijan a nivel global, y cualquier interrupción en el suministro mundial eleva los costos para todos.
El conflicto se extiende: Líbano en el centro
La guerra también se intensifica en el frente norte. Israel destruyó el domingo el puente Qasmiyeh, una de las principales conexiones sobre el río Litani en el sur de Líbano, como parte de una campaña para limitar los movimientos de Hezbollah.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó los ataques israelíes contra puentes como “un preludio de una invasión terrestre” y advirtió que el país elevará sus denuncias por la vía diplomática.
Las autoridades libanesas reportan que más de 1,000 personas han muerto y más de un millón han sido desplazadas desde que el conflicto se expandió hacia su territorio.
Respuesta de la comunidad internacional
La comunidad internacional observa con creciente preocupación la escalada. El canciller iraní, Abbas Araghchi, responsabilizó a Estados Unidos por el cierre del estrecho, señalando que las navieras no transitan porque las aseguradoras se niegan a cubrir riesgos en medio de la guerra, no por acción directa de Irán.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, defendió la postura de Trump: “A veces hay que escalar para desescalar. Es el único idioma que los iraníes entienden”.
Por su parte, España se sumó al llamado por la reapertura del estrecho. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, declaró en X que “el mundo no debe pagar las consecuencias de esta guerra” y urgió a la preservación de todas las instalaciones energéticas de Medio Oriente.
Evaluaciones de inteligencia: ¿un cierre prolongado?
Dentro del Pentágono, circula una evaluación reciente de la Agencia de Inteligencia de Defensa que estima que Irán podría mantener el estrecho cerrado entre uno y seis meses . Funcionarios de la Casa Blanca han restado importancia a ese escenario, calificándolo como “el peor caso” y asegurando que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, no ha considerado esa posibilidad.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, detalló esta semana los sistemas de armas utilizados para contrarrestar los ataques iraníes, incluyendo aviones A-10 Warthog para atacar embarcaciones en el estrecho. Sin embargo, los analistas señalan que incluso si se elimina la capacidad de Irán para lanzar misiles, las amenazas de ataques con pequeñas embarcaciones y minas podrían persistir durante semanas.
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