Donald Trump, presidente de Estados Unidos, afirmó este martes 2 de diciembre que los ataques terrestres contra objetivos de narcotráfico en Venezuela comenzarán “muy pronto” y advirtió que cualquier país que introduzca drogas en Estados Unidos está sujeto a ataques.
Las declaraciones fueron realizadas durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca y representan una escalada en la ofensiva militar conocida como “Lanza del Sur”. Trump justificó la medida argumentando que la lucha contra el narcotráfico en tierra es más fácil, afirmando: “Sabemos dónde viven. Sabemos dónde viven los malos”.
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Una amenaza que se extiende más allá de Venezuela
Cuando se le pidieron detalles, el mandatario estadounidense extendió explícitamente la advertencia a otros países. Mencionó a Colombia como un productor de cocaína y fue contundente al señalar que “cualquiera que haga eso y lo venda a nuestro país está sujeto a ataques”.

Esta ampliación de la amenaza marca un punto de inflexión en la retórica de la administración Trump, que hasta ahora se había centrado principalmente en Venezuela dentro de su campaña militar contra el narcotráfico.
La respuesta inmediata de los gobiernos afectados
La advertencia dirigida a Colombia provocó una respuesta inmediata y firme de su presidente, Gustavo Petro. A través de la red social X, Petro invitó a Trump a visitar Colombia para presenciar la destrucción de laboratorios de cocaína, pero añadió una clara advertencia: “no amenace nuestra soberanía porque despertará al Jaguar. Atacar nuestra soberanía es declarar guerra”.
Petro defendió el trabajo de su gobierno, afirmando que han destruido más de 18,400 laboratorios “sin misiles” y destacó el papel de Colombia en detener el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
El contexto de tensión con Venezuela
La amenaza de ataques terrestres se produce en un contexto de máxima tensión entre Washington y Caracas. La administración Trump acusa al presidente venezolano, Nicolás Maduro, de liderar una estructura de narcotráfico conocida como el “Cartel de los Soles”.

En las últimas semanas, Trump había ordenado considerar el espacio aéreo venezolano “cerrado en su totalidad” para las aerolíneas. Además, según reportes de Reuters, el mandatario estadounidense habría dado un ultimátum a Maduro a finales de noviembre, ofreciéndole un plazo de una semana para abandonar Venezuela, el cual ya expiró.
Reacciones y consecuencias inmediatas
A pesar de la escalada en las amenazas militares, el régimen de Maduro anunció el mismo martes que reautorizaba los vuelos desde Estados Unidos para deportar migrantes venezolanos, los cuales habían sido suspendidos días antes. Esta medida parece ser una concesión operativa, pues se permitirá el ingreso de dos vuelos semanales de deportación.
Mientras tanto, la ofensiva militar estadounidense en la región, que se inició en septiembre con ataques aéreos y navales contra supuestas narcolanchas, ha dejado más de 80 muertos y enfrenta un intenso escrutinio legal y político. Algunos legisladores y organismos internacionales han cuestionado la legalidad de estas operaciones.
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