El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes 27 de enero que supervisaría personalmente la “gran investigación” federal sobre la muerte de Alex Pretti. Este compromiso llega tras días de intensas protestas nacionales, una creciente presión política y múltiples contradicciones entre la versión oficial de su administración y las evidencias de video.
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Un incidente que ha encendido el debate nacional
Alex Pretti, un enfermero de 37 años del departamento de veteranos, fue abatido a tiros por agentes de la Patrulla Fronteriza en Minneapolis el sábado 25 de enero.
El tiroteo ocurrió mientras Pretti, ciudadano estadounidense y portador legal de un arma, grababa con su teléfono una operación de ICE.
Según videos de testigos, estaba ayudando a una mujer a quien los agentes habían empujado al suelo cuando fue rociado con gas pimienta, reducido y finalmente disparado. Esto sucede apenas semanas después de que otro ciudadano, Renée Good, muriera a manos de un agente de ICE en la misma ciudad.

La investigación, según CNN, está actualmente liderada por la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), con apoyo del FBI en el procesamiento de evidencia física, como el arma de Pretti.
Revisión interna y cambio de mando en la Casa Blanca
En respuesta a la crisis, Trump realizó un ajuste significativo en la cadena de mando y anunció el envío de su “zar fronterizo”, Tom Homan, a Minneapolis para relevar como interlocutor principal al comandante de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino.
Esta decisión parece reflejar el descontento de la administración con la gestión de las consecuencias del tiroteo por parte de Bovino y la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, espera que esta medida lleve a la salida de algunos de los 3,000 agentes federales desplegados en la ciudad.
El conflicto de narrativas y las acusaciones de manipulación
El caso se ha visto envuelto en una tormenta de versiones contradictorias:
- Versión Oficial (DHS/Administración Trump): Altos funcionarios, incluidos Kristi Noem, Greg Bovino y el asesor Stephen Miller, calificaron rápidamente a Pretti de “terrorista doméstico” y “asesino”, alegando que se acercó a los agentes “para infligir el máximo daño” y “buscando una masacre”.
- Versión de Videos y Testigos: Las múltiples grabaciones verificadas por medios no muestran a Pretti blandiendo un arma; lo muestran con un teléfono en la mano, ayudando a una mujer y siendo sometido antes de los disparos. Un video sugiere que un agente le quitó el arma de la cintura momentos antes de que otros dispararan. La familia de Pretti y autoridades locales como el gobernador Tim Walz han denunciado estas acusaciones como “mentiras repugnantes”.
Esta discrepancia ha generado un inusual debate dentro de la coalición de Trump, con grupos defensores de la Segunda Enmienda, como la Asociación Nacional del Rifle (NRA), criticando la narrativa de la administración por estigmatizar a un portador legal de armas.
Múltiples líneas de investigación y obstáculos
La investigación no es única ni sencilla. Se desarrolla en varios frentes con tensiones jurisdiccionales:
- Investigación Federal (HSI/FBI): Analiza más de 30 cámaras corporales y videos públicos. El FBI confirmó tener posesión del arma de Pretti.
- Investigación Estatal (Minnesota): La Oficina de Aprehensión Criminal (BCA) de Minnesota interpuso una demanda para asegurar el acceso a la escena y la evidencia, alegando que los agentes federales inicialmente se lo impidieron. Tras una llamada con Trump, el gobernador Walz anunció que el presidente accedió a permitir la investigación estatal.
- Investigación Interna (CBP): La Oficina de Responsabilidad Profesional de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) lleva a cabo su propia revisión sobre el uso de la fuerza.
Un contexto de protestas y recopilación de datos de manifestantes
El tiroteo ocurrió en medio de semanas de tensiones por las redadas masivas de ICE en Minneapolis, ordenadas por Trump tras casos de fraude en programas sociales que involucraron a miembros de la comunidad somalí.

Se reveló que los agentes federales habían estado recopilando sistemáticamente información personal de manifestantes en la ciudad. Pretti mismo había sufrido una costilla rota una semana antes cuando agentes lo redujeron durante una protesta, un incidente del que el DHS afirma no tener registro.
El camino hacia la rendición de cuentas
Con investigaciones superpuestas, una crisis de credibilidad para el DHS y una nación profundamente dividida, la promesa de Trump de supervisar el caso busca proyectar control.
Sin embargo, el escepticismo público es alto pues expertos señalan que, dado el “control sin precedentes” de Trump sobre el Departamento de Justicia y el FBI, la independencia de cualquier investigación federal está en duda. La búsqueda de justicia para Alex Pretti se ha convertido no solo en una investigación sobre un tiroteo, sino en una prueba crítica para la transparencia y la rendición de cuentas del gobierno federal.
Fuentes: López Dóriga
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