El sistema de salud mexicano enfrenta un doble reto epidemiológico en 2026. Mientras la atención pública se centra en el brote de sarampión, la Secretaría de Salud federal reporta un repunte significativo de tuberculosis respiratoria, una enfermedad prevenible y curable que ha incrementado su incidencia en un 31% respecto al mismo periodo del año pasado.
Según el último Boletín Epidemiológico con corte al 31 de enero de 2026, México acumula 1,289 casos confirmados de tuberculosis respiratoria, superando los 1,151 registrados en las primeras semanas de 2025. Tan solo en la semana del 25 al 31 de enero, se notificaron 334 nuevos contagios.
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Distribución geográfica
El impacto del repunte no es uniforme en todo el país. Diez entidades federativas concentran la mayor carga de la enfermedad, lo que apunta a focos regionales de transmisión activa y posibles fallas en el diagnóstico oportuno.
Estados con mayor número de casos acumulados en 2026:
· Veracruz: 135 casos
· Baja California: 125 casos
· Nuevo León: 115 casos
· Chiapas: 106 casos
· Tamaulipas: 80 casos
· Sonora: 59 casos
· Tabasco: 56 casos
· Jalisco: 54 casos
· Guerrero: 51 casos
· Chihuahua: 47 casos

Síntomas de la Tuberculosis respiratoria
La tuberculosis respiratoria es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que afecta principalmente a los pulmones y se transmite por el aire cuando una persona enferma tose, estornuda o escupe.
Los síntomas clave a los que se debe prestar atención son:
· Tos persistente (por más de dos semanas), que puede ir acompañada de flemas o sangre.
· Fiebre.
· Pérdida de peso sin causa aparente.
· Fatiga y debilidad constante.
· Sudoración excesiva, especialmente durante la noche (sudoración nocturna).

Tratamiento y prevención
La tuberculosis es una enfermedad curable si se detecta a tiempo y se sigue el tratamiento de manera estricta. El tratamiento para la enfermedad activa consiste en un esquema de antibióticos que debe tomarse por un mínimo de seis meses, aunque en algunos casos puede extenderse.
Completar el tratamiento es crucial por dos razones principales:
- Para curar al paciente: Suspender los medicamentos antes de tiempo puede provocar una recaída con una enfermedad más grave.
- Para prevenir resistencia a los medicamentos: Si el tratamiento se interrumpe, las bacterias que sobreviven pueden volverse resistentes a los fármacos, dando lugar a formas de tuberculosis más difíciles y costosas de tratar. Esta es una amenaza seria para la salud pública.
Contexto y reto para el sistema de salud
Los especialistas en salud pública atribuyen este repunte, en parte, a un “efecto post-pandemia”. Durante los años más críticos de la COVID-19 (2020-2022), miles de casos de tuberculosis pudieron no haber sido detectados debido a la priorización casi exclusiva de la atención del coronavirus, creando un rezago acumulado.
El panorama actual representa un reto doble para el sistema sanitario mexicano, que debe atender simultáneamente el aumento de tuberculosis y los brotes de sarampión, ambas enfermedades que exigen una vigilancia epidemiológica intensiva, detección temprana y seguimiento continuo de los pacientes.
Recomendaciones de salud pública
Ante este escenario, las autoridades sanitarias hacen un llamado a la población:
- Buscar atención médica ante síntomas sospechosos, especialmente tos persistente por más de 15 días.
- Seguir al pie de la letra el tratamiento médico si se diagnostica tuberculosis, sin omitir ni suspender dosis.
- Las personas que conviven con un paciente diagnosticado deben someterse a un Estudio de Contactos en su unidad médica para descartar contagio.
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