Desde el 12 de diciembre de 2024, Laure R. L. F., una turista franco-estadounidense de 51 años, permanece varada en la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Cancún. La prolongada estancia de la turista en el recinto ha despertado preocupación entre empleados y pasajeros por su salud física y mental, mientras ella busca desesperadamente ayuda para ser deportada a Europa.
Preocupación por la salud y bienestar de la turista
Laure ha convertido la terminal en su refugio temporal. Pasa el día deambulando por la zona, observando a los viajeros, o permaneciendo inmóvil durante largos periodos. Por las noches, empuja un carrito con sus pertenencias en busca de un rincón donde pueda descansar, utilizando únicamente sus maletas y un suéter como soporte improvisado.
Empleados del aeropuerto han expresado su inquietud:
“Es lamentable. Hacemos lo que podemos por humanidad, pero no es suficiente. Se nota que está cansada y no tiene un lugar adecuado para descansar,” comentó Roberto González, guardia de seguridad del aeropuerto.
Aunque algunos trabajadores han intentado brindarle comida ocasionalmente, destacan que esto no basta para atender sus necesidades básicas. “Es terrible verla en estas condiciones. Nadie debería pasar por esto, pero no sabemos cómo más podemos ayudar,” señaló otro empleado.
Despojada de sus documentos en Veracruz
La turista asegura que su situación se originó tras vivir dos años en Veracruz, donde afirma haber sido despojada de sus documentos oficiales. Este incidente la llevó a descartar cualquier posibilidad de regresar a esa entidad. También se rehúsa a regresar a Estados Unidos y ha solicitado ayuda de las autoridades mexicanas para gestionar su regreso a Europa, ya sea a Francia o Bélgica.
A pesar de su situación vulnerable, Laure no ha recibido asistencia del Instituto Nacional de Migración (INM) ni de la Guardia Nacional (GN), quienes hasta ahora no han ofrecido soluciones para resolver su caso. Aunque su situación no está vinculada a actividades ilegales, Laure sigue siendo ignorada por las autoridades competentes.
Un llamado urgente a la acción
El caso de Laure pone en evidencia la falta de protocolos claros para atender a personas en situación de vulnerabilidad en zonas de tránsito internacional como los aeropuertos. Trabajadores y usuarios del aeropuerto han alzado la voz, instando a las autoridades a actuar.
“Su situación nos recuerda que es indispensable establecer mecanismos eficientes para atender este tipo de casos en lugares como los aeropuertos, donde confluyen personas de diferentes contextos y nacionalidades,” concluyó uno de los empleados del recinto.
Por ahora, la incertidumbre sigue dominando el panorama para la turista, quien solo busca una solución que le permita regresar a Europa y dejar atrás esta experiencia que ha marcado profundamente su vida.
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