Cancún, Quintana. — Hay momentos en la vida de una ciudad que quedan marcados a fuego. Esa rara sensación colectiva de estar siendo testigos de algo que no se repetirá, de que el tiempo se detiene para dejar paso a un recuerdo imborrable. Esa fue la electricidad que recorrió el Teatro de la Ciudad la noche de ayer sábado 31 de enero, cuando Magnolias no solo logró un SOLD OUT, sino que entregó a Cancún un concierto que ya es parte de su historia.
El aire dentro del teatro, minutos antes de las 7:00 PM, vibraba con una expectativa única que trascendía la ansiedad por un concierto: era la calidez de familias enteras, amigos y aliados que habían visto crecer este proyecto desde su génesis como un taller íntimo, y cuando las luces se atenuaron y la figura de Edgar González Salzmann apareció frente al grupo vocal formado por más de 60 mujeres vestidas con deslumbrantes vestidos de gala en azul metálico que las hacían brillar como constelaciones, se hizo un silencio cargado de emoción, pues todos sabían que no estaban por presenciar un simple espectáculo, sino la coronación de un viaje colectivo cuya semilla se plantó en 2017 con el sueño de un espacio artístico creado para mujeres, que tras una pausa forzada renació con fuerza imparable el 20 de junio de 2023 y anoche se convirtió en realidad con más de 60 voces que demostraron que la espera y el trabajo valieron cada segundo, arrancando una ovación unánime que Lucy Fernández resumió con sencillez y verdad:
“Fue muy emocionante el haber escuchado a todas esas bellas mujeres”, frase que condensó la grandeza de este concierto de Magnolias.

La batuta que dirigió sueños, no solo voces
El verdadero protagonista de la noche fue el vínculo palpable entre el director y su grupo vocal Edgar Salzmann, con una mezcla de serena maestría y visible emoción, no se limitó a marcar el compás. Se convirtió en el narrador, el cómplice y el arquitecto de cada momento. Entre canción y canción, hizo pausas que eran cápsulas de humanidad. Relató cómo Magnolias comenzó como un espacio seguro, y se fue construyendo una gran familia la cual presentó una por una, por secciones, a las sopranos, mezzo 1, mezzo 2 y altos.

Este acto, aparentemente simple, fue revolucionario. Al nombrarlas, les devolvió su individualidad dentro del colectivo. Por unos segundos, cada mujer fue la única estrella, vitoreada por su familia desde la butaca. Fue un gesto de profundo respeto que transformó el escenario de un lugar de presentación a un espacio de reconocimiento íntimo. La sonrisa encantadora, casi de incredulidad feliz, que iluminó el rostro de cada integrante, fue la prueba más elocuente del éxito del proyecto: no se trataba de crear voces perfectas, sino de empoderar a mujeres a través de su propio sonido.

El repertorio, cuidadosamente seleccionado, funcionó como un espejo sonoro de la audiencia. Canciones como el nostálgico Mix de Flans, la poderosa Lucha de gigantes o el emotivo Algo contigo no fueron solo interpretadas; fueron revividas, dotadas de una nueva capa de significado por el grupo vocal que las cantaba. Cada armonía resonaba con la fuerza de las historias personales que había detrás, creando una corriente de identidad compartida que fluyó entre el escenario y el público.
Lista de canciones / mixes:
- Flans mix
- Cuando baja la marea
- Hasta la raíz
- Quién te cantará
- Lucha de gigantes
- Mujer contra mujer
- Algo contigo
- María
- Hacer el amor con otro
- Esta vida
- Pandora mix
- Acaríciame
- Hoy
- El tri mix
- Timbiriche mix
- El amor más bonito
Un intermedio que sembró el futuro: La llegada de Chroma Voices
Si la primera parte del concierto consagraba un sueño cumplido, el intermedio presentó la semilla del futuro. El debut del grupo vocal Chroma Voices, otro proyecto impulsado por la visión de Salzmann, fue un momento de puro simbolismo y potencia. Con apenas seis meses de formación, su interpretación compartida con Magnolias al interpretar la canción “Esta vida” fue el inicio de su corta presentación para pasar con un vibrante popurrí de los 90´s no solo arrancó una ovación estruendosa, sino que envió un mensaje claro: el modelo de Magnolias es replicable, exitoso y, sobre todo, necesario. Demostró que Cancún tiene un apetito voraz y un talento desbordado para proyectos artísticos que, más allá del entretenimiento, construyen comunidad e inclusión.
La excelencia de la noche, desde la impecable logística hasta la calidad escénica, fue posible gracias al soporte profesional de Coralcun. Esta productora, bajo la dirección general de Lupita Rodríguez Rojas y la coordinación de proyectos de Gilberto Torres Hernández, ha sido fundamental en profesionalizar la escena vocal de Cancún. Su estructura de trabajo ha permitido que agrupaciones como Magnolias y Chroma Voices no solo brillen, sino que lo hagan con estándares artísticos de talla internacional, proporcionando el marco necesario para que la visión artística de Edgar Salzmann encontrara su expresión más plena y poderosa.

El reconocimiento que confirmó el impacto
La resonancia del evento traspasó las paredes del teatro y captó la atención de las más altas esferas. La noche fue honrada con la presencia de Verónica Lezama, presidenta honoraria del DIF de Quintana Roo, cuya asistencia subrayó el valor social y comunitario del proyecto. La felicitación pública de la presidenta municipal Ana Paty Peralta en sus redes sociales, y la presencia de representantes del gobierno estatal como Bridget Ortega, enlace de la gobernadora Mara Lezama, fueron el reconocimiento institucional a un fenómeno que había logrado lo más difícil: unir a la ciudad a través de la emoción y la cultura. Fue la confirmación de que Magnolias había dejado de ser un proyecto artístico para convertirse en un referente social positivo.


Un final que fue un nuevo comienzo
La culminación no pudo ser más perfecta. Al entonar Hoy, la canción que daba nombre a esta nueva etapa, las integrantes de Magnolias bajaron del escenario. Caminaron lentamente entre las butacas, rompiendo la cuarta pared de la manera más humana posible: con abrazos, con lágrimas de gratitud, con apretón de manos y sonrisas que decían “gracias por creer”. Fue un acto de cierre circular. El sueño que había nacido en salones de ensayo, que había crecido con esfuerzo y que había florecido en el escenario, ahora bajaba a fundirse con la tierra que lo nutrió: su público.
Anoche, el SOLD OUT de Magnolias no fue solo un éxito taquillero. Fue el sello en un documento histórico que dice que Cancún está listo para construir su propia narrativa cultural, lejos de estereotipos, desde la autenticidad y la unión. Edgar Salzmann y sus más de 60 Magnolias, con el apoyo fundamental de Coralcun, no solo ofrecieron un concierto; ofrecieron una lección magistral sobre cómo el arte, cuando se siembra con paciencia y se riega con respeto, puede florecer en un jardín que transforma para siempre el paisaje de una ciudad.
El camino, como bien entonaron al final, gloriosamente, recién empieza Hoy.








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